“Por tanto os digo: No os afanéis” Mateo 6:25
Qué bueno que nos detenemos un momento a charlar. ¿Alguna vez has sentido que hay una guerra de argumentos dentro de ti? Un minuto confías en que Dios sostiene el universo, y al siguiente, te desvelas pensando en cómo pagarás las cuentas el próximo mes. Ese es precisamente el significado de la palabra griega para ansiedad: una mente dividida. Es como un "tira y afloja" interno donde, irónicamente, confiamos en Dios para que salve nuestra alma del infierno eterno, ¡pero no confiamos en que Él pondrá comida en nuestra mesa mañana! Cuando lo decimos en voz alta, suena absurdo, ¿cierto? Pero así de contradictorio es nuestro corazón.
Resulta llamativo que, en solo diez versículos, Jesús repite tres veces: "No os afanéis". Esto no es un consejo de autoayuda; es un mandato de nuestro Rey. Y aunque a primera vista pueda sonar duro, en realidad es una noticia maravillosa. Si Jesús lo ordena, es porque es posible obedecer. La Escritura nos hace saber que Dios nunca manda algo que Él mismo no nos capacite para cumplir por Su gracia. Al convertir la ansiedad en una cuestión de obediencia, Jesús te está abriendo la puerta a una libertad que quizás no creías posible. No tienes que vivir atormentado. Llamar a Jesús "Señor" significa que Él tiene el control, y si Él tiene el control, tu preocupación en el fondo, es una rebelión contra Su soberanía.
A veces pensamos que la obediencia es una carga, pero en el Reino de Dios, la obediencia es el camino al gozo. Jesús nos pregunta con ternura: "¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que os digo?". Iglesia, dejar de preocuparse no es solo un alivio emocional; es un acto de adoración. Es decirle al mundo —y a tu propio corazón— que tu Padre celestial es fiel. Hoy puedes dejar tus ansiedades a Sus pies y vivir este día sabiendo que tu Rey ya se ha encargado de tu mañana.
Oración: Señor Jesús, confesamos que hemos disfrazado nuestra ansiedad como "responsabilidad", cuando en realidad ha sido desobediencia a Tu mandato. Perdónanos por tener una mente dividida que duda de Tu cuidado. Gracias porque hoy nos llamas a la libertad de confiar en Ti. Ayúdanos a someter nuestros pensamientos a Tu soberanía, reconociendo que, si Tú eres nuestro Rey, nada nos falta. Amén
Para tu estudio personal:
- Hemos aprendido que las buenas obras son fruto de una fe viva. ¿Cómo el esforzarte por "no afanarte" se convierte en una "buena obra" que glorifica a Dios ante los demás?
- El puritano Stephen Charnock decía que el hombre desea ser su propio motor y su propio fin. ¿De qué manera tu ansiedad es un intento de "ser Dios" sobre tus circunstancias? ¿Qué áreas te cuesta más entregar a Su gobierno?
- Medita en Filipenses 4:6-7. Pablo conecta el "por nada estéis afanosos" con la paz que sobrepasa todo entendimiento. ¿Cómo la oración persistente ayuda a "unificar" una mente que está dividida por el afán?
- Considera a Jesús en el Getsemaní. Él sintió angustia, pero Su mente nunca estuvo dividida; estuvo totalmente sometida a la voluntad del Padre. ¿Cómo Su obediencia perfecta nos da hoy la fuerza y el perdón que necesitamos cuando fallamos en confiar?
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