¿Dónde late tu corazón?
Llegamos al versículo que funciona como un termómetro para el alma: «Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón» (Mateo 6:21). Jesús no solo nos está dando un consejo financiero o moral; nos está revelando una ley espiritual de la gravedad. Tu corazón no flota a la deriva; siempre gravita hacia aquello que consideras más valioso.