“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas” Mateo 7:12
Llegamos hoy a una de las declaraciones más asombrosas y trascendentales de toda la Biblia. Jesús logra lo que ningún filósofo o líder religioso pudo hacer: resumir toda la voluntad de Dios respecto a nuestras relaciones humanas en una sola frase. A menudo, los críticos dicen que esto no fue original de Jesús, señalando que Confucio, el filósofo Epicteto o incluso el rabino Hillel dijeron cosas similares siglos antes de Cristo. Sin embargo, si miramos con atención, hay una diferencia abismal. Todas esas enseñanzas antiguas eran negativas; decían: «Lo que no quieras que te hagan, no se lo hagas a otros». Es una ética de abstención. Podrías cumplir el mandato de Confucio encerrándote en tu habitación el resto de tu vida y simplemente no haciendo daño a nadie. Pero no puedes cumplir la Regla de Oro de Jesús de esa manera. El mandato de Cristo es positivo, es activo y es inagotable. La Regla de Oro nos exige interactuar con el necesitado y ser intencionales en nuestra bondad.
Mientras que los fariseos usaban la Ley para aplastar a la gente con prohibiciones y "deméritos", Jesús usa la Ley para bendecir. Su justicia supera a la de los fariseos porque no se detiene en no dañar al prójimo, sino que se desborda en buscar el bien del prójimo. La lógica de Jesús es devastadora en su sencillez: si tú tuvieras hambre, ¿querrías que alguien te alimentara? Si fueras un extraño, ¿querrías ser invitado? Si estuvieras enfermo o en prisión, ¿querrías una visita? Entonces, no esperes a que suceda; ve y hazlo tú por los demás. Esta es la esencia de la Ley y los Profetas. Seamos honestos: la Regla de Oro se ve maravillosa en un cuadro colgada en la pared, pero vivirla es otra historia. Cuando intentamos aplicarla con sinceridad, la Regla de Oro tiende a aplastarnos. Nos damos cuenta de que no somos tan buenos, tan generosos ni tan desinteresados como pensábamos. ¿Quién puede vivir así todos los días? Aquí es donde el contexto de todo el capítulo 7 cobra un sentido glorioso. ¿Por qué Jesús puso la Regla de Oro justo después de enseñarnos a pedir, buscar y llamar? Porque la Regla de Oro es imposible de cumplir sin una vida de oración persistente. Solo un mendigo espiritual, que recibe diariamente la gracia del Padre, puede tener los recursos, la energía y el amor para tratar a otros como quiere ser tratado.
Hoy, la invitación no es a que te esfuerces más en tu propia disciplina moral, sino a que regreses al trono de la gracia. Ve ante Dios y dile: «Señor, la Regla de Oro me aplasta. No puedo vivirla en mis fuerzas, pero hoy te pido, busco y llamo a Tu puerta para que obres en mí. Dame el entusiasmo para servir a quienes encuentre hoy, como si me estuviera sirviendo a mí mismo». Vivir como un mendigo espiritual significa reconocer que necesitamos que Dios "derrame" Su amor en nosotros para que podamos "derramarlo" en los demás. Que este año estemos más cerca de cumplir este mandato que el año pasado, no por nuestro mérito, sino porque hemos aprendido a depender más profundamente de Aquel que dio Su vida por nosotros cuando nosotros no podíamos hacer nada por Él.
Oración: Señor Dios, te damos gracias por la belleza y la profundidad de Tu Palabra. Confesamos que nos hemos conformado con una ética pasiva de no hacer daño, olvidando Tu llamado a amar activa e intencionalmente. Reconocemos que no tenemos el poder para vivir la Regla de Oro por nosotros mismos; somos mendigos de Tu gracia. Te pedimos hoy que Tu Espíritu unifique nuestro corazón para buscar Tu Reino a través del servicio al prójimo. Danos ojos para ver las necesidades de otros y manos dispuestas para bendecir, confiando en que Tú proveerás todo lo que nos falte. Amén.
Para tu estudio personal:
- Compara la "Regla de Oro" con las versiones negativas de la historia (Confucio, Hillel). ¿Por qué la versión de Jesús es mucho más exigente y, al mismo tiempo, más gloriosa que simplemente evitar el mal?
- Si la oración es el combustible para la obediencia. ¿Cómo tu falta de oración afecta la forma en que tratas a las personas difíciles en tu vida?
- Lee Mateo 5:20. ¿De qué manera la Regla de Oro encarna esa justicia que es superior a la de los escribas y fariseos?
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