“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella” Mateo 7:13
Alabado sea Dios porque hay una puerta. Esto es lo primero que debemos reconocer hoy con profunda gratitud, sobre todo cuando consideras que no era necesario ni obligatorio que existiera una salida para nuestra rebelión. Si miras a Satanás y a los ángeles que cayeron con él, verás que para ellos no hay una "puerta estrecha"; están afuera y permanecerán afuera por la eternidad bajo el juicio justo de Dios. El hecho de que se nos ofrezca una vía de acceso al Reino es la evidencia más maravillosa de la gracia divina. Pero, precisamente porque la puerta es Suya, Dios tiene el derecho soberano de elegir qué tipo de entrada será. Y Él ha decidido que sea una puerta estrecha. La palabra griega que usa Jesús es stenos, que evoca la imagen de alguien que gime bajo una carga, que se siente comprimido o restringido. Es una entrada condensada, donde no hay espacio para las masas, sino solo para el individuo que se somete a los términos de Dios.
La mejor imagen para comprender esta puerta es la de un torniquete. ¿Has observado alguna vez cómo funciona? El propósito de un torniquete es obligar a la multitud a detenerse y pasar de uno en uno. No importa cuántos miles quieran entrar, el portero debe verificar el boleto de cada persona individualmente. No se puede entrar en grupo, ni por herencia familiar, ni por afiliación religiosa. Cada alma debe presentarse sola ante el torniquete de Dios. ¿Y cuál es el boleto que el Portero exige? Es el arrepentimiento y la fe en el nombre de Jesucristo. Pero aquí está el detalle que a muchos les resulta ofensivo: el torniquete es tan estrecho que te obliga a dejar tu equipaje afuera. No puedes pasar por la puerta estrecha cargando las maletas de tu propia justicia, tus méritos personales o tu pecado.
Vemos este principio en acción en el encuentro de Jesús con el joven rico. Él llegó preguntando qué "buena obra" debía hacer, confiando en su capacidad y en su cumplimiento de la ley. Estaba lleno de equipaje: sus posesiones, su reputación y su independencia. Jesús, como un cirujano experto, identificó el bulto que le impedía pasar y le dijo: «Vende todo lo que tienes, dalo a los pobres y luego sígueme». El Señor lo desafió justo en el punto donde su corazón estaba anclado. Aquel joven quería el Reino, pero lo quería sin soltar su maleta de autocomplacencia. Al final, se marchó triste porque la puerta era demasiado estrecha para él y sus tesoros. La puerta estrecha nos despoja de todo, excepto de la humildad y la fe. Es el lugar donde finalmente aceptamos que somos "mendigos espirituales", que no tenemos nada que ofrecer y que necesitamos desesperadamente ser salvados.
Sin embargo, debemos estar alertas, porque existe una puerta falsa. Es una puerta ancha, espaciosa y, sobre todo, cómoda. Es lo opuesto a la restricción; es una entrada "tolerante" donde todo vale. Es la puerta ancha no hay sacrificios, no hay necesidad de luchar contra el pecado ni de rendir la voluntad a un Señor. Es amigable, te hace sentir bien y te permite definir tus propios términos. Puedes entrar con todo tu equipaje de orgullo, con tus opiniones personales y con tu estilo de vida intacto. Pero cuidado: el hecho de que sea fácil y concurrida no la hace verdadera. El mundo y, lamentablemente, muchas congregaciones hoy, predican esta puerta de "ancha base" donde no se requiere arrepentimiento. Pero esa puerta, por muy agradable que parezca al principio, no lleva a la vida. Hoy, el Rey te llama a dejar el equipaje de tu suficiencia y a pasar, por el torniquete de Su gracia. Solo con manos vacías se puede abrazar la cruz.
Oración: Señor, te damos gracias porque en Tu infinita misericordia abriste una puerta para nosotros cuando estábamos perdidos. Te pedimos perdón por nuestro deseo de querer entrar bajo nuestros propios términos, cargando con nuestro orgullo y nuestras supuestas buenas obras. Ayúdanos hoy a soltar todo equipaje que nos impida pasar por Tu puerta estrecha. Danos la humildad de un mendigo y la fe sencilla de un niño para confiar solo en la sangre de Cristo. Líbranos de la seducción de la puerta ancha y cómoda, y ayúdanos a caminar por el sendero que Tú has trazado, sabiendo que al final de la estrechez está la plenitud de Tu gloria. Amén
Para tu estudio personal:
- Lee Juan 14:6. Jesús afirma ser el único camino. La exclusividad de Cristo es lo que hace que la puerta sea estrecha. ¿Cómo respondes a la crítica de la sociedad que tacha de "intolerante" el hecho de que solo haya una puerta verdadera?
- Estudia Mateo 19:16-22. La "venda de las posesiones" no era una ley general para todos, sino la cirugía específica que el joven necesitaba para soltar su ídolo. ¿Cuál es la "maleta" específica que tú te niegas a soltar para seguir a Jesús plenamente?
- Una religión sin arrepentimiento es el camino ancho disfrazado de piedad. ¿De qué manera la cultura de "aceptar todo" se ha infiltrado en tu propia forma de ver el pecado y la santidad?
- Muchos quieren que Cristo sea su Salvador para que los libre del infierno, pero pocos lo quieren como su Señor para que los libre de su pecado. ¿Estás buscando la puerta estrecha solo por seguridad, o por un deseo genuino de santidad y señorío de Cristo?
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