“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición... porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida” Mateo 7:13-14
A veces, en nuestro afán por predicar la justificación por la fe, cometemos el error de presentar la salvación como si solo fuera la puerta de entrada, olvidando que después de la puerta estrecha hay un camino angosto que recorrer. La vida cristiana no es un evento estático; es un viaje, una peregrinación que comienza en el momento en que cruzas el umbral de la gracia. Jesús no solo dijo «Yo soy la puerta», también dijo «Yo soy el camino». Un camino es el lugar por donde transitas a lo largo de toda tu historia. John Bunyan lo entendió magistralmente en su obra El progreso del peregrino: la puerta es solo el inicio; luego, el protagonista debe atravesar trabajos, peligros y trampas para llegar a la Ciudad Celestial. Cada puerta conduce a un sendero que se le parece: la puerta estrecha lleva a un camino angosto, y la puerta ancha a un camino espacioso.
El camino ancho es el favorito de nuestra cultura porque es cómodo, fácil y no exige abnegación. En ese trayecto, muchos se sienten seguros simplemente porque un día hicieron una profesión de fe, caminaron hacia un altar o se bautizaron, pero luego no se preocuparon por nada más. Es un camino donde la Palabra de Dios se alaba desde lejos, pero no se estudia; donde las normas del Reino se admiran, pero no se practican. Allí no se busca la madurez espiritual ni hay sentido de peregrinaje. En contraste, el camino angosto es restrictivo porque en él no hay espacio para el hombre y sus pecados. Lo que Cristo excluyó en la puerta, sigue excluido a lo largo del trayecto. Jesús es implacable: la vida cristiana no se vuelve cada vez más tolerante con la maldad a medida que avanzas; al contrario, se vuelve más pura.
Sin embargo, aquí reside el misterioso gozo de la fe: cuanto más avanzas por este camino angosto, más libre te sientes. Pablo nos dice que Cristo nos hizo libres para disfrutar de la verdadera libertad, y Juan nos asegura que Sus mandamientos no son gravosos. ¿Cómo es posible que un camino estrecho sea un camino de libertad? Porque lo que queda fuera de ese sendero es el pecado, y el pecado es lo que realmente nos hiere, nos arruina y nos roba la paz. El camino angosto es el camino de la seguridad. Es el yugo suave de Jesús que, aunque nos mantiene en dirección, nos quita la carga pesada de nuestra propia rebelión. Al final, todo viaje debe ser evaluado por su destino, y Jesús nos presenta las dos únicas paradas finales posibles: la perdición o la vida.
La palabra "perdición" o "destrucción" no significa que dejaremos de existir. El juicio que viene no es la aniquilación, sino la rendición de cuentas. Quien viaja por el camino ancho está, como dice Romanos, acumulando ira para el día del justo juicio de Dios. Jesús no rehusó enseñar sobre el infierno; de hecho, habló más de él que nadie, porque sabía que el camino fácil lleva a un destino de separación eterna. Pero el otro destino es la Vida. Y la vida no es solo un lugar, es una Persona: es conocer al único Dios verdadero y a Jesucristo. Es una riqueza que experimentamos hoy mismo al caminar con Él, pero que será una ganancia incalculable cuando finalmente lo veamos cara a cara. Hoy te invito a mirar tus pies: ¿En qué camino estás transitando? ¿Es un camino de comodidad que te lleva a la ruina, o es el camino de Cristo que, aunque estrecho, desemboca en la plenitud de la vida eterna?
Oración: Amado Padre celestial, te damos gracias porque no solo nos abriste la puerta, sino que caminas con nosotros en el sendero de la vida. Te pedimos perdón por las veces que hemos buscado la comodidad del camino ancho, evitando la abnegación y la disciplina del camino estrecho. Fortalece nuestros pasos en el camino angosto; que no nos desanimemos por su estrechez, sino que nos regocijemos en la libertad de Tu santidad. Danos hambre de conocerte más cada día, sabiendo que nuestro destino final es verte tal como eres. Mantennos fieles en nuestra peregrinación hasta llegar a casa. Amén.
Para tu estudio personal:
- Medita en Gálatas 5:1 y 1 Juan 5:3. ¿Cómo explicas a alguien que no conoce a Cristo que los mandamientos de Dios no son una cárcel, sino el vallado que protege nuestra alegría?
- La vida eterna comienza el día de nuestra regeneración, no el día de nuestra muerte. Según lo que dice Juan 17:3, ¿qué tanto tiempo estás invirtiendo en "conocer" a Dios hoy mismo a través de Su Palabra?
- Lee Romanos 2:5-6. Responde ¿De qué manera la realidad de la "destrucción" para los impíos aumenta tu urgencia por compartir el Evangelio con los que van por el camino ancho?
- Matthew Henry decía: «Es mejor ir al cielo por un camino difícil que al infierno por un camino agradable». ¿Qué comodidades del "camino ancho" te están resultando más tentadoras últimamente?
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Amén 🙏🏼