El currículum de la religión

Publicado el 9 de junio de 2026, 2:19

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos. Muchos Me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de Mí, hacedores de maldad.” Mateo 7:21-23

Llegamos hoy a la parte más inquietante y solemne de este pasaje. Jesús detiene nos confronta con la posibilidad más aterradora que existe: el autoengaño espiritual. Es muy probable que entre quienes nos congregamos regularmente haya quienes creen ser cristianos, pero en realidad no lo son. El Rey nos hace un llamado urgente: si tu fe es una imitación, no te sorprendas en el Día del Juicio; sorpréndete hoy, sorpréndete ahora que todavía estás a tiempo de correr a la gracia. Ese día final, cuando las fachadas caigan y los secretos del corazón queden al descubierto, será un día de horror para muchos. El Señor Jesús se sentará en Su trono de gloria, reunirá a las naciones y, como un pastor, separará las ovejas de las cabras. Lo trágico de las cabras, como veremos más adelante en el capítulo 25, es que ellas estaban absolutamente impactadas; no creían que quedarían por fuera. El autoengaño es el pecado más peligroso porque te hace sentir seguro mientras caminas directo al abismo.

Jesús advierte que muchos le dirán en aquel día: «Señor, Señor». A primera vista, estas personas demuestran una doctrina ortodoxa, tienen la teología correcta. Saben que Jesús es el Señor… Acaso ¿No dice la epístola a los Romanos si confesares con tu boca que Jesús es el Señor serás salvo? el problema de este grupo es que confiesan el señorío de Cristo con la boca, y solo con la boca; sus corazones están a una distancia infinita de Dios. Iglesia, la promesa del Reino no pertenece a los que simplemente «dicen», sino a los que «hacen» la voluntad del Padre. De hecho, en el último día toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor; pero admitir Su señorío de dientes para afuera no es suficiente para ser salvo. Por ello Santiago nos recuerda que incluso los demonios creen y tiemblan, pero siguen estando perdidos.

Pero estas personas no solo repiten una verdad teológica; lo hacen con pasión. No dicen simplemente "Señor", sino que claman: «Señor, Señor». Visto desde afuera, cualquiera diría que se trata de gigantes de la fe, hombres y mujeres con un celo y un fervor por Dios admirables. Pero para el Rey, todo es un espectáculo, una farsa vacía. La pasión externa y la emoción religiosa sin una vida transformada no valen nada. Peor aún, este grupo se presenta al juicio con un currículum impresionante de obras sobrenaturales: «¿No profetizamos en Tu nombre? ¿No expulsamos demonios e hicimos muchos milagros en Tu Nombre?». Este es un registro de actividades que intimidaría a cualquiera de nosotros. Sin embargo, los milagros no prueban la comunión con Dios. En Éxodo, los magos de Faraón imitaron los milagros de Moisés, y las Escrituras también nos advierten que el Anticristo vendrá con señales y prodigios falsos por obra de Satanás.

El apóstol Pablo resolvió este misterio en su carta a los Corintios al declarar que un hombre puede tener el don de profecía, entender todos los misterios, poseer todo el conocimiento e incluso tener una fe capaz de mover montañas, pero si no tiene amor, no es nada. Esto nos enseña que es completamente posible tener una hoja de vida religiosa intachable y, al mismo tiempo, estar espiritualmente muerto. Estas personas nunca nacieron de nuevo, nunca experimentaron el quebrantamiento de la primera bienaventuranza ni tuvieron hambre y sed de justicia. Jamás cruzaron el torniquete de la puerta estrecha; se quedaron en el umbral de la religión, usando el nombre de Jesús para sus propios fines, pero sin rendirse nunca a Su señorío. Esto es una alerta: No te confíes de tus palabras ni de tus actividades; la verdadera fe se demuestra en el secreto de la obediencia diaria.

Oración: Señor Jesús, Tu Palabra hoy nos estremece y nos quita cualquier falsa seguridad basada en nuestra propia religión. Te pedimos perdón por las veces que hemos confesado Tu nombre con los labios mientras nuestros deseos y prioridades estaban lejos de Ti. Líbranos del terrible peligro del autoengaño. Examina hoy nuestro corazón, despoja nuestras fachadas y tórnanos verdaderos mendigos espirituales que tienen hambre y sed de Tu justicia. Que nuestra fe no consista en palabras bonitas o activismo religioso, sino en una vida rendida a la voluntad del Padre. Amén

Para tu estudio personal:

  1. Si te encontraras ante el trono de Dios y Él te preguntara por qué deberías entrar a Su Reino, ¿empezarías a listar tus buenas obras, tus años asistiendo a la iglesia, tus oraciones?
  2. Dices con frecuencia que Jesús es el Señor de tu vida, pero ¿cómo se nota eso en la práctica? Piensa en la última decisión importante que tomaste (un empleo, un negocio, una relación, el uso de tu tiempo libre): ¿Buscaste la voluntad tu Señor, o actuaste bajo tu propia independencia como si tú fueras el señor?
  3. Cuando estás en la iglesia, ¿te dejas llevar por la emoción del momento, cantando con fervor y expresando mucho celo, pero el lunes vuelves a tolerar la mentira, la ira, el chisme o la impureza en tu rutina?
  4. Jesús dice que entra el que "hace la voluntad de mi Padre". ¿Conoces cuál es esa voluntad? ¿Estás pasando tiempo escudriñando la Biblia para descubrir qué le agrada a Dios, o estás viviendo un cristianismo basado en tus propias opiniones de lo que consideras que está bien?
Valoración: 4.8571428571429 estrellas
7 votos

Añadir comentario

Comentarios

Shirley García
hace 11 horas

Amén 🙏🙏🙏

Yamileth
hace 7 horas

guardanos señor, Amén