“Cualquiera, pues, que Me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que Me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” Mateo 7:24-27
Al llegar a las líneas finales de este mensaje, Jesús introduce una de las analogías más famosas de la historia, pero para captar su verdadero peso, es vital mirar las primeras palabras de la sección, y estas son: «Por tanto». Esta es una expresión que funciona como un puente lógico que conecta lo que se va a decir con lo que se acaba de declarar. Jesús viene de pronunciar las palabras más aterradoras de Su ministerio: la realidad de personas religiosas que le dirán «Señor, Señor», pero a quienes Él expulsará de Su presencia llamándolos «hacedores de maldad» porque jamás los conoció. Inmediatamente después, Él añade: «Por tanto, cualquiera que me oye estas palabras mías y las pone en práctica...». ¿Ves el hilo conductor? El Señor está trazando la línea definitiva entre el verdadero cristiano y la imitación religiosa. La diferencia no está en lo que dicen saber, sino en lo que hacen con lo que han oído.
Jesús nos está diciendo que, si no queremos llevarnos la sorpresa más horrorosa de nuestra existencia en el Día del Juicio, debemos sentarnos a evaluar qué hemos hecho con todo el Sermón del Monte. ¿Escuchaste y obedeciste, o simplemente has estado acumulando información? Si analizamos el contexto de todo el capítulo 7, nos daremos cuenta de que Jesús ha sido intencional en prepararnos para la eternidad. Comenzó advirtiendo que la vara con la que medimos a otros será la vara con la que seremos procesados; continuó resumiendo la Ley en la Regla de Oro, recordándonos que nuestro trato hacia el prójimo es un indicador para el tribunal divino; luego nos ordenó de forma tajante entrar por la puerta estrecha y caminar por el sendero angosto, rechazando los discursos cómodos de los falsos maestros. Cada versículo ha sido una alerta para el examen final.
Pero si ampliamos la mirada a todo el Sermón del Monte, desde que Jesús abrió Su boca en el capítulo 5, descubrimos que el gran tema central ha sido la justicia del corazón. Jesús no vino a establecer un código de conducta externo y superficial como el de los fariseos; Él vino a describir la transformación interior que ocurre en todo aquel que pertenece al Reino de los Cielos. Y un corazón verdaderamente transformado por la gracia inevitablemente produce un estilo de vida visible. «Por sus frutos los conoceréis», insistió el Señor. La parábola de los cimientos es la aplicación práctica de esa verdad: la justicia interior siempre se manifiesta en una obediencia exterior.
Hoy, las palabras de Cristo desarman todos nuestros argumentos. Él no se conforma con que admiremos Su sermón, con que nos conmuevan Sus palabras o con que nos compremos un cuadro bonito de las Bienaventuranzas para colgarlo en la pared. Él nos exige una respuesta activa. Edificar sobre la roca no es asistir a la iglesia o tener una buena teología; edificar sobre la roca es tomar las demandas de santidad, de perdón, de pureza y de mayordomía que Jesús expuso, y traducirlas en obediencia diaria. El temporal viene, la tormenta del juicio se acerca con ímpetu, y la única casa que permanecerá en pie es aquella cuya fe se encarnó en la práctica. Todo lo demás, por muy hermoso que se vea en los días despejados, se convertirá en una ruina espantosa.
Oración: Señor Dios, Tu Palabra nos confronta con el verdadero estado de nuestra fe. Te pedimos perdón por las muchas veces que hemos sido oidores olvidadizos, acumulando conocimientos teológicos, pero descuidando la obediencia práctica en nuestra vida diaria. Líbranos de la insensatez de construir una fachada religiosa sobre la arena de nuestras propias opiniones o de un cristianismo cómodo. Danos un corazón transformado que busque con entusiasmo hacer la voluntad del Padre. Que nuestra vida esté firmemente fundada sobre la Roca, que es Cristo Jesús
Para tu estudio personal:
- Piensa en el último año de tu vida cristiana: has escuchado decenas de sermones, leído pasajes bíblicos y quizás participado en estudios. ¿Qué porcentaje de esa verdad has intentado aplicar de forma práctica en tu vida diaria?
- Si la tormenta del justo juicio de Dios descendiera hoy sobre tu vida, ¿en qué basarías tu seguridad? ¿En las actividades que haces "en el nombre de Jesús" (como el grupo del versículo 22), o en una vida que ha sido quebrantada y cimentada en la obediencia a la Roca?
- Tómate unos minutos esta semana para repasar los capítulos 5, 6 y 7 de Mateo. Elige un mandato específico en el que sepas que has estado fallando o ignorando (la ansiedad, el juzgar a otros o el perdonar). Pide ayuda al Espíritu Santo para trazar un plan práctico de obediencia en esa área.
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