Luz para los que estaban en tinieblas

Publicado el 23 de diciembre de 2025, 3:18

“El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció” Mateo 4:16

Ante nosotros la luz que irrumpe en las tinieblas, sin embargo, esta no es una iluminación meramente intelectual sino una gracia transformadora que alcanza al corazón y cambia la relación del hombre con Dios, consigo mismo y con los demás. Esta iluminación es un don soberano de Dios que opera a través de la regeneración por el Espíritu, para que la fe pueda recibir la verdad en Cristo y vivirla en obediencia. No es resultado de una iluminación natural de la mente caída, sino una obra de la gracia que convierte la oposición en confianza, el miedo en reverencia y la indiferencia en adoración.

Por ello, la pandemia de confusión no se vence solamente con datos o estrategias humanas, sino mediante la queja que se convierte en oración, la duda que se abraza a la fe y la ansiedad que se somete a la soberanía de Dios. La luz del Mesías, entonces, se manifiesta como un llamado constante a la humildad ante la voluntad divina, a la búsqueda de la sabiduría que viene de arriba y a la paciencia que nace de la esperanza en la resurrección. En medio de decisiones difíciles, la Palabra de Dios funciona como regla de fe y práctica; el Espíritu Santo, como guía, da discernimiento para distinguir entre promesas engañosas y promesas verdaderas, entre caminos que prometen alivio inmediato y aquel que, aunque más arduo, conduce a la vida eterna. Esta gracia no sólo orienta asuntos personales: transforma comunidades enteras.

Cuando la iglesia camina bajo la luz de Cristo, es capaz de confrontar la injusticia desde la justicia de Dios, proclamar la verdad sin someterse al relativismo cultural y buscar la reconciliación en medio de conflictos sociales. La luz, además, ilumina nuestra identidad: no somos definidos por el lugar de dónde venimos ni por las etiquetas del mundo, sino por la gracia salvadora del Hijo de Dios, que nos justifica, nos adopta y nos santifica. En ese sentido, la vida diaria se metaboliza por la gracia: las decisiones pequeñas y grandes se enmarcan en una trayectoria de obediencia, en una ética que busca el reino de Dios y su justicia, sabiendo que cada acto de misericordia, cada palabra de aliento y cada acto de integridad son tributos a la gloria de Aquel que nos permitió ver gran luz cuando estábamos asentados en tinieblas.

Así, la Navidad no es meramente una tradición que se repite, sino la inauguración de una era de iluminación que invita a la iglesia a vivir como ciudad sobre un monte, a ser testigo de la esperanza que no decepciona y a sostenerse en la fidelidad del pacto. En medio de una cultura que a menudo celebra la oscuridad del relativismo, el cuerpo de Cristo está llamado a ser portador de la luz en palabras y obras: a través de la oración persistente, el estudio fiel de las Escrituras y la vida congregacional que edifica, consuela y corrige. Porque la verdadera luz no reside en la abundancia de certezas superficiales, sino en la suprema verdad enseñada por Cristo, la Cabeza de la Iglesia, quien prometió estar con Su pueblo todos los días hasta el fin del mundo. Y así, incluso cuando las circunstancias cambian y las mareas del pensamiento humano se agitan, la iglesia puede mirar a la fuente de toda luz y caminar en fe, con esperanza y amor, hasta la consumación de todas las cosas en la gloria de Dios.

Oración: Señor Dios, te damos gracias por Tu luz que alumbra en medio de la confusión. Fortalece nuestra fe para depender de Tu Palabra y de Tu Espíritu más que de las tradiciones y estrategias humanas. Que la luz que proviene de Cristo guíe nuestras decisiones, nuestras conversaciones y nuestras relaciones, para que nuestras vidas reflejen la sabiduría de Tu reino y la gracia de Tu salvación. Ayúdanos a ser testigos fieles de la luz que resplandeció para disipar las tinieblas, a vivir con esperanza en medio de la incertidumbre y a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, sabiendo que Tú estás con nosotros y que Tu reino se dirige a la consumación. Amén

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Comentarios

Yamileth
hace 2 meses

Amén.

Shirley García
hace 2 meses

Amén