Él se hizo hombre ¿Por qué?

Publicado el 27 de diciembre de 2025, 3:51

Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” Hebreos 2:14–15

Al enviar a Cristo, Dios tenía en vista la salvación de Sus hijos de manera particular. Es cierto que Dios amó al mundo de tal manera que dio a Su Hijo (Juan 3:16), y es también verdad que en la historia de Dios hay un plan para reunir, en una sola familia, a los hijos dispersos de Dios (Juan 11:52). En ese sentido, el propósito de Dios fue ofrecer a Cristo a todos y, al mismo tiempo, realizar la salvación de Sus escogidos (1 Timoteo 4:10). Tú puedes ser adoptado por Dios al recibir a Cristo (Juan 1:12).

¿Por qué Cristo se hizo hombre? Porque solo como hombre podía cargar con el peso del pecado y, por tanto, morir. Si Cristo fuera solo Dios, no podría morir por los pecadores. Pero como hombre, sí pudo. Su objetivo fue morir; por eso nació como hombre: para morir. En este sentido, la Navidad adquiere su significado cuando entendemos que la venida de Cristo está entrelazada con Su sacrificio. El texto continúa: “...para destruir…al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo…” En la cruz, Cristo derrotó al poder del diablo al quitar el pecado de Su pueblo. Con ello, Satanás ya no tiene base para acusarnos ante Dios. ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica (Romanos 8:33). ¿Sobre qué base se justifica? Por medio de la sangre de Jesús (Romanos 5:9). La última arma del adversario contra nosotros —nuestro propio pecado— ha sido retirada por la muerte de Cristo. Si el pecado quedó expiado, la acusación del diablo pierde su fuerza; el Juez ha declarado justo a Su pueblo por la muerte de Su Hijo.

Y no solo esto, también “librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” Dios nos ha justificado; Satanás no puede anular ese decreto. Por ello la gracia de Dios nos llama a vivir en libertad, no para obtener la salvación sino como fruto de la salvación recibida. Esta libertad no es una licencia para el libertinaje, sino una invitación a vivir para el gozo de Dios y para el bien de otros. Si no hay miedo al último enemigo, la muerte, entonces no hay miedo a nada. Podemos vivir libres para gozar y para servir, como un regalo de Navidad que Dios otorga a Su pueblo que está en el mundo para ser luz del mundo, como una ciudad asentada en la cima de un monte y no para participar de las obras infructuosas de las tinieblas.

Oración: Señor Dios, Te damos gracias por la encarnación de Tu Hijo y por Su muerte que destruyó el imperio de la muerte, y por Su resurrección que afirma nuestra vida. Ayúdanos a morar en la libertad del temor a la muerte, sabiendo que somos justificados por la sangre de Cristo. Fortalece nuestra fe para que la seguridad de Tu promesa se derrame en gozo, amor y obediencia en nuestro diario vivir. Que, como comunidad redimida, mostremos al mundo la gloria de Tu misericordia, y que cada día vivamos para la gloria de Tu nombre, confiando en la presencia constante de Tu Espíritu hasta la consumación de todas las cosas. Amén

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Comentarios

Yamileth
hace 2 meses

Gracias a mi Dios por Jesucristo, amén.

Shirley García
hace 2 meses

Amén