Un asunto de vida o muerte

Publicado el 31 de diciembre de 2025, 3:19

Pablo escribió a los Corintios: “Pónganse a prueba para ver si están en la fe. Examínense a ustedes mismos” 2 Corintios 13:5. Si esa advertencia fue necesaria para la iglesia en su tiempo, ¿no debería resonar también en nosotros, que vivimos rodeados de voces que se autodenominan cristianos y que a veces minimizan la necesidad de un examen profundo? Y no solamente eso, desde la Escritura también se nos muestran escenas de ofrendas rechazadas, promesas que no se sostienen y de un peregrinar por el desierto que terminó en incredulidad para muchos. También hay relatos de seguidores que se apartaron por la sed de placeres, o de personas que experimentaron iluminación y dones espirituales, pero cuya trayectoria terminó en desenfoque. En todos estos casos, la experiencia externa no garantiza una fe verdadera. Y para nosotros se constituyen en ejemplos que invitan a la cautela: el hermano que permanece ajeno a la celebración, corazones descritos como suelo que no conserva la semilla, y la escena de invitados que entran a un banquete sin la vestidura adecuada. Otras imágenes señalan la fragilidad de las seguridades humanas: palabras que revelan duda frente a la persuasión, comunidades que parecen vivas y, sin embargo, reciben críticas por su dependencia de la apariencia. Y se alude a iglesias que se auto describen como ricas cuando, en realidad, son pobres, ciegas y necesitadas. El recordatorio es claro: muchos llegarán al juicio confiando en esperanzas inestables y distracciones que desvían del objetivo central.

Esta exhortación a la que estás siendo expuesto en este momento y que te hace notar cómo las ocupaciones diarias amenazan la claridad de tu mirar hacia Cristo, no pretende ser una exhortación ambigua, por ello antes que sea demasiado tarde: despójate de las cargas que sofocan la vida espiritual; vigila la forma en que estás viviendo, lo que amas y el modo en que caminas. Examínate para confirmar que perteneces a Él; persigue con determinación la confirmación de tu vocación y elección; cuida tu salvación con reverencia y obediencia, manteniendo a Cristo como el centro y recordando el amor inmenso que Él y el Padre revelaron en el Evangelio. No se trata de aspirar a ser un “casi cristiano”, sino de alcanzar y crecer en un cristianismo auténtico, proveniente del nuevo nacimiento por la acción del Espíritu. Iglesia, la verdadera fe no reduce a Cristo a una figura secundaria; al contrario, la gracia que obra en nosotros nos conduce a valorar a Cristo como el tesoro supremo, de modo que toda la vida se ordene hacia Él: negarnos a nosotros mismos y anteponer su gloria a nuestros deseos, necesidades y derechos.

Oración: Padre celestial, gracias por Tu fidelidad que no depende de nuestros méritos, sino de Tu gracia. Dame discernimiento para distinguir entre apariencia y verdad espiritual, y conviérteme a una fe que Te adore y Te obedezca de manera genuina. Conserva en mí el gozo de Cristo como tesoro y guíame para vivir para Su gloria en cada aspecto de mi vida. Fortalece mi llamamiento y mi fe frente a las distracciones del mundo de tal manera que sin importar las consecuencias yo esté dispuesto a contender ardientemente por la fe que una vez me ha sido dada y a vivir de tal manera que el Evangelio determine mis decisiones y sostenga mi esperanza en toda circunstancia. Amén

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Comentarios

Shirley García
hace 2 meses

Amén 🙏🙏🙏

Yamileth
hace 2 meses

Así mismo, amén, ayúdanos a permanecer en ti Señor nuestro.

Barbara
hace 2 meses

Amén