“Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham” Mateo 1:1
En Mateo capítulo 1, la genealogía y el relato de José y María nos invitan a contemplar que la identidad de Cristo no es un dato histórico aislado, sino la revelación del plan de Dios para nuestra salvación.
Nosotros en la actualidad no valoramos las genealogías como lo hacía un judío del primer siglo. Hoy nos resulta fácil, desechar la genealogía y pasar al relato de José y María. Pero en días de la encarnación de Cristo, los judíos ansiaban demostrar su descendencia de Abraham y sobre todo para los descendientes de David, porque Dios había hecho promesas a las que sería fiel. Y esas promesas apuntaban e identificaban, en última instancia, al Mesías. Lo que podemos ver en esta genealogía es cómo la gracia de Dios brilla a través de personas imperfectas y situaciones escandalosas: Tamar, Rahab, Rut y Betsabé nos recuerdan que nadie está fuera del alcance del Salvador. Estas historias muestran que la pureza humana no sostiene la promesa; es la soberana misericordia de Dios la que avanza, abriendo camino para que venga el Mesías. Junto con la gracia es casi palpable la fidelidad de Dios desde el inicio: Dios nunca olvidó a Abraham y cumplió la promesa de bendecir en su simiente a las naciones de la tierra (Génesis 22:18), del mismo modo también tuvo presente a David a quien le prometió un descendiente que reinaría para siempre sobre Su pueblo (2 Samuel 7:12). Esta fidelidad no es meramente histórica, sino la garantía de que todas las promesas encuentran su cumplimiento en Cristo. Es asombroso como se revela la paciencia de Dios en esa espera que abarcó siglos; es seguro que Dios no actúa por capricho, sino para preparar corazones y metas que solo se revelan plenamente en la plenitud del tiempo. Como dice Gálatas 4:4, “Cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley” Esa paciencia es gracia que acompaña a la humanidad en su historia.
Vemos la gracia de Dios manifestarse de modo soberano a través de un linaje roto y humano. Las vidas que componen esta genealogía no hacen parte de ella por su mérito; más bien revelan que la gracia llega a pecadores y, a menudo, a los que la sociedad descarta. Esta gracia es suficiente para sostener la esperanza: Dios pudo trabajar a través de lo imperfecto para traer al Mesías. José, al aceptar a María, afirma la línea davídica y sostiene la promesa en medio de circunstancias difíciles. En conjunto, las historias entretejidas que hicieron posible la venida del Mesías nos invitan a descansar en que el favor de Dios no depende de nuestra rectitud, sino de Su fidelidad y de Su gracia que transforma lo caótico en una oportunidad para engrandecerse aún más ante nuestros ojos por cuanto no hay nadie como Él ni hay Dios fuera de Él (2 Samuel 7:22)
Oración: Señor Dios, gracias por Tu fidelidad que no falla, por Tu paciencia que avanza con humildad, y por Tu gracia que llega a nosotros aun cuando somos imperfectos y carentes de toda dignidad. Ayúdanos a descansar en Tu plan soberano, a ver a Cristo como la plenitud de Tus promesas y a vivir con humildad y gratitud ante Tu presencia. Amén
Añadir comentario
Comentarios
Gracias señor por lo bueno y por la misericordia derramada cada día amén 🙏🙏🙏
Gracias mi Señor por cristo nuestro Redentor.