Fe que busca adorar al Mesías

Publicado el 5 de enero de 2026, 3:00

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y vinimos a adorarle” Mateo 2:1-2

En navidad muchos hogares se adornan con representaciones de la encarnación de Cristo y en estos nacimientos siempre es posible ver muy cerca del pesebre a los reyes magos, que siempre son tres. Sin importar cuán icónica y romántica resulte para nosotros aquella imagen es bueno para nosotros volver a la Biblia y saber qué es lo que en ella Dios dejó plasmado para nosotros sobre este evento.

¿Quiénes eran estos Reyes Magos? Bueno, no eran reyes. Ellos procedían de lo que hoy llamamos como Irán ¿Por qué se les dice magos? Así acostumbra a llamarse a quienes eran estudiosos de las estrellas (astrónomos) pero es muy posible que también practicaran la astrología, que es diferente de la astronomía. Ahora, ¿Cómo supieron que el rey de los judíos había nacido? Y más importante que esto ¿Qué los impulsó a venir a adorarlo desde tan lejos? Bueno en tiempos de Nabucodonosor Dios dio a conocer una profecía sobre el reinado del Mesías a través de un sueño (Daniel 2:1- 49) por causa de este evento la vida de los “magos” de ese tiempo estuvo en riesgo porque ninguno podía dar la interpretación que el rey exigía, la sentencia para cobrar tal incompetencia era la muerte. Los magos argumentaban: «Ningún rey ni emperador, por poderoso que sea, le ha pedido esto a nadie. ¿Cómo podemos decirle cuál es su sueño? Dígannos el sueño y les daremos una interpretación segura y certera». Entre los amenazados estaba también Daniel, pero él no era igual al resto de los “magos” él era hombre con un testimonio delante de Dios y los hombres (Ezequiel 14:14) Daniel ayunó y oró, y Dios le reveló no solo el sueño, también la interpretación del sueño, parte de lo que él dijo al rey: “La estatua fue destruida por una piedra no cortada por manos humanas que golpeó el pie de la estatua, destruyéndola en muchos pedazos, y luego la piedra no cortada por manos humanas se hizo cada vez más grande hasta que conquistó el mundo entero”. Lo que Dios dio a conocer a través de este sueño es que cuando se completará el tiempo (Gálatas 4:4), el Dios del cielo establecería un reino que nunca sería destruido ni entregado a otro pueblo. Ese reino aplastaría a todos los demás reinos y los destruirá, pero él permanecerá para siempre (Daniel 2:44). Esta fue una profecía de la venida de Jesucristo y el establecimiento de Su Reino.

Sabemos que la necesidad humana no impulsa la redención, sino la gracia soberana de Dios. Los que estos magos hicieron no responde a un llamado humano, Dios se aseguró que está profecía cautivara corazones que esperaban Su cumplimiento y que fueron atraídos por Él mismo a la adoración del Mesías; su adoración es respuesta a la obra de gracia que les llega por la misericordia del Creador. Su obediencia, al seguir la estrella y luego sosegadamente regresar por otro camino, revela que la verdadera fe opera en obediencia y no en meras impresiones o emociones pasajeras. Ahora, tal vez te preguntes ¿Qué tiene que ver eso conmigo? bueno, es una invitación a mirarnos ante la luz de la gracia. Si los magos fueron atraídos por una señal divina hacia la adoración, ¿cuánto más nosotros que somos sostenidos por la gracia del pacto, debemos buscar al Autor de nuestra fe para rendir nuestras vidas en adoración a Él? Así como los magos respondieron con humildad y generosidad, abriendo sus tesoros ante el Rey, nosotros somos llamados a ofrecer lo mejor de nuestra vida para que Dios sea glorificado en todo. No se trata de mostrar religiosidad, sino de vivir rendidos a Su señorío en cada área de nuestra existencia.

Oración: Señor Dios, Padre de misericordia, te alabamos porque en Tu soberanía preparaste un cuerpo para Aquel que satisfaría plenamente la ira que mi pecado Te provocó, gracias por traerme a la luz de Tu gloria mediante Tu Hijo. Reconozco mi necesidad de Tu gracia obrando en mi corazón del mismo modo en que obró en el corazón de los magos, envuélveme con Tu Espíritu para que mi vida refleje una adoración sincera: que, al encontrarte en la Palabra y en la comunión de la iglesia, yo pueda responder con humildad, con entrega y con generosidad, abriendo mis tesoros de orgullo y vanagloria para rendirlos a Tu gloria. Ayúdame a caminar en obediencia, a perseverar en la fe y a descansar en Tu soberanía en todas mis circunstancias, sabiendo que Tu reino se establece conforme a Tu propósito y para Tu gloria, hasta que Cristo regrese. Amén

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Comentarios

Yamileth
hace 2 meses

Amén.

Shirley García
hace 2 meses

Amén 🙏🙏🙏