“Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A Sus ángeles mandará acerca de ti, y, en Sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios” Mateo 4:5-7
La tentación en el pináculo nos confronta con una decisión: forzar la mano de Dios o confiar en Su soberanía. El diablo, astuto como es, cita las Escrituras para justificar un atajo que busca gloria sin obediencia. Pero la respuesta de Jesús no es solo una réplica teológica; es un modelo de vida devocional: la Palabra de Dios debe guiar cada paso, y la vida de fe se manifiesta en obediencia fiel, no en gestos espectaculares. Dios gobierna, y el verdadero creyente se somete a ese gobierno con confianza. La tentación, entonces, no es solo una prueba de fe en abstracto, sino una invitación a revisar nuestra relación cotidiana con la voluntad de Dios: ¿buscamos señales que afirmen nuestra seguridad u obedecemos incluso cuando el camino parece oscuro? La Escritura, debe ser nuestra norma para la fe y la vida; la fe no es un salto al vacío, sino una confianza que descansa en la fidelidad de Dios y en la promesa de Su pacto en Cristo.
Obedecer es confiar y actuar conforme a lo que Dios ha revelado, incluso cuando no entendemos todas las razones. En nuestra vida diaria, esto se traduce en: descansar en la soberanía de Dios cuando el futuro es incierto y cultivar una esperanza que no depende de señales visibles, sino de la fidelidad constante de Aquel que ha prometido hacernos bien. Iglesia la gracia recibida en Cristo es la fuerza que nos capacita para vivir conforme a la voluntad de Dios revelada en las Escrituras. Si hemos sido receptores de Su gracia, esa misma gracia abre nuestros ojos para ver que la gloria de Dios se manifiesta en la obediencia humilde y en la confianza paciente. En Cristo encontramos al único modelo perfecto de obediencia: Él pudo haber elegido un milagro que impresionara a los hombres y los volviera hacia Él, pero en su lugar escogió un camino de obediencia y obediencia hasta la cruz, porque ese era el plan de Dios desde antes de la fundación del mundo. Entonces del mismo modo, seamos intencionales en vivir una vida de humildad que evita la tentación de protagonismo, anclemos nuestro corazón a la resolución de hacer de cada día es un nuevo llamado a someter nuestro deseo a la sabiduría divina.
Iglesia que esta corta reflexión nos lleve a examinar nuestras motivaciones: ¿Estoy buscando la aprobación humana o la gloria de Dios? ¿Acudo a la Palabra para que me instruya en cada paso, o busco atajos que prometen alivio y resultados inmediatos? Que la gracia de Dios transforme nuestra ansiedad en fidelidad, nuestra impaciencia en paciencia obediente, y afirme nuestros corazones en la certeza de que Dios, en Su tiempo, realizará Su propósito para gloria de Su nombre.
Oración: Padre celestial, te pido perdón por los momentos en que he intentado ‘forzar’ Tu mano para encajar mi plan con el Tuyo. Oh que Tu Espíritu Santo abra mis ojos para ver la gloria de Tu plan en Cristo y que me capacite para vivir en obediencia humilde y confiada. Ayúdame a basar mi fe en Tu palabra, a escuchar Tu voz a través de la Escritura en medio de toda circunstancia, y a responder con humildad cuando Tu voluntad no coincida con mis deseos. Oh Padre celestial, que mi vida sea un testimonio de que la gracia no es una excusa para la depender de mí mismo, sino una fuerza para vivir conforme a Tu voluntad, para Tu gloria y mi bien eterno. Amén
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Comentarios
Amen 🙏🙏
Amén, creo,ayúdame a creer.