“Al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” Mateo 9:36
En un mundo que presume de autogestión y que intenta falsificar incluso la paz, nosotros afirmamos que sólo la paz que Cristo da es real y suficiente. Lo asombroso del pasaje de hoy es que cuando Jesús contempla cuan agobiadas y desamparadas están las personas de esta multitud, Su compasión le lleva a decir a Sus discípulos: “A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” Más adelante, en el capítulo 10, Él envía a Sus discípulos como evangelistas; y nosotros, ¿estamos dispuestos a aceptar esa comisión con la misma seriedad?
Somos parte de esos obreros por quienes los discípulos que fueron antes de nosotros rogaron al Señor de la mies enviara a Su mies. Al asumir la responsabilidad de ser la respuesta de Dios a esa multitud agobiada y desamparada a través de la predicación del evangelio nos convertimos en pacificadores, porque con la paz que hemos recibido buscamos que en los demás también haya paz. Es en ese momento y no de otro modo cuando esta bienaventuranza se materializa: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9) el vivir de los pacificadores es la manera como Dios manifiesta Su compasión para con esa multitud que por estar muertos en sus delitos y transgresiones sufre por no conocerlo, tal como dijo Agustín de Hipona: “Nos has hecho para Ti, oh Dios, y el corazón del hombre está inquieto hasta que encuentra su descanso en Ti” no es posible que aquel que no ha nacido de nuevo pueda tener paz, tal como dijo el profeta: “no hay paz para los malos” (Isaías 48:22) ¿Te sientes intranquilo aun cuando no hay razón para estarlo? ¿Sabes lo que es tener paz aún en medio de la tormenta? Solo Jesucristo puede darte esa clase de paz. ¿Pero sabes lo que Él va a hacer? Lo hará a través de personas como tú y yo, pacificadores.
Pero ser un pacificador tiene un precio, los pacificadores serán perseguidos por causa de la justicia ¿Puedes realmente tener un corazón en paz mientras eres perseguido? Sí, puedes. Pero ¿por qué querría el mundo perseguirte? Esos son algunos de los misterios que analizaremos a partir de este momento. Jesús es muy honesto, Él dijo: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. Y luego dijo: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. ¿No es esto muy interesante? Jesús nos está asegurando un acontecimiento que parece contradecir lo que Él nos ha estado llamando a hacer, pero cuanto más entendemos sobre el mundo, más coherente es lo que Él nos está anunciando. En Mateo 10:34 Él dice: “No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada”. Ahora, ¿Cómo encaja eso con “bienaventurados los pacificadores”? Jesús simplemente nos está diciendo cuál será la respuesta que esa multitud que Él vio desamparada y dispersa a nuestro ministerio de pacificación ¿Cuál será el resultado de tu ministerio como pacificador? División. Él no vino a traer convivencia pacífica, sino espada… Porque Él vino a poner al hijo contra su padre, a la hija contra su madre, a la nuera contra su suegra, de tal manera que los enemigos del hombre serán los de su propia casa… Este es el efecto del verdadero evangelio: separación, unos creerán y otros no, para que se evidencie que no todos son de Dios… que en la mies del Señor no solo hay trigo, también hay cizaña (Mateo 13:24-30).
Oh amada Iglesia, como dijo C.H. Spurgeon: “no somos el caramelo de la tierra… somos la sal de la tierra y por ello el mundo querrá escupirnos” la persecución no es la evidencia de que Dios nos ha fallado, sino una prueba de que somos Suyos… si fuéramos del mundo el mundo amaría a lo suyo (Juan 15:19-21). Los apóstoles que escucharon a Jesús ese día fueron perseguidos; y de todos ellos sólo Juan no fue martirizado, todos los demás sellaron su testimonio con sangre. Pero siempre que los cristianos han sido fieles hasta la muerte muchos han llegado a la fe por causa de esa fidelidad, fue de este modo como la Iglesia del primer siglo trastornó al mundo y conquistó al Imperio Romano, y es de este modo como la gran comisión avanza: todo aquel que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de Cristo, la hallará (Mateo 16:25)
Oración: Señor Jesucristo, reconocemos que Tú eres la fuente de toda paz y que solo en Ti hay descanso al alma atribulada. Levántanos como pacificadores que no negocian la verdad, sino que la anuncien con amor y en verdad. Que nuestro deseo por la reconciliación de los hombres contigo no se desvanezca ante la amenaza de la persecución, antes que eso derrama en nosotros la gracia para sostener nuestra esperanza aun cuando el mundo nos aborrezca, sabiendo que la división que provoca la verdad es también el medio por el cual Tu Reino se manifiesta y avanza. Precioso Señor, haz de nosotros instrumentos de Tu paz para que, siendo llamados hijos de Dios, sirvamos a Tu obra de reconciliación hasta la consumación de los siglos. Amén
Añadir comentario
Comentarios
Amén, Gracias mi buen Dios por el poder del evangelio verdadero,de nuestro Señor Jesucristo.
Amen. 🙏🙏🙏