“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos” Mateo 5:9-10
La persecución es un flagelo que azota a muchas personas en nuestros días, pero no toda persecución nos hace bienaventurados y Cristo se asegura de que eso sea claro para nosotros: la persecución que nos hace bienaventurados es aquella que está instigada por amar a Cristo y estar viviendo como Él lo hizo. En Juan 15:18 Jesús dijo: “Si el mundo os odia, recordad que a mí me odió primero”. Y en otro pasaje añade: “Si al padre de familia le llaman Beelzebú, ¡cuánto más a los de su casa!”. Si así lo trataron a Él ¿cómo esperas que nos traten a nosotros? Todo el que quiera vivir y andar como lo hizo Cristo sufrirá persecución. Jesús les dijo a Sus discípulos: “Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?” Iglesia si somos buenos en términos humanos, el mundo creerá que puede alcanzar nuestros estándares y es posible que lo haga incluso mejor que nosotros. Pero si somos justos, el mundo nos aborrecerá y perseguirá por ello. ¿Cuál es la diferencia? Bueno la verdadera justicia expone la maldad, desnuda el pecado, y el mundo odia esto.
¿Cuál es la recompensa de esta bienaventuranza? Dice: “De ellos es el Reino de los Cielos”. ¿Te has dado cuenta? La primera y la última Bienaventuranza garantizan lo mismo: el Reino de los cielos le pertenece a los pobres en espíritu y a los perseguidos por causa de la justicia. ¿Cómo podría el reino de Satanás hacer frente a mendigos espirituales que lloran por el pecado, que son mansos, que tienen hambre y sed de justicia, llenos de misericordia, puros de corazón y que marchan en el nombre del Príncipe de Paz, sin miedo a la persecución? No se puede detener una iglesia así, es imposible, por eso Cristo dijo: “las puertas del hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18) Esa es la iglesia que trastorno el mundo en el primer siglo, ese es el cristianismo que puede promover el Reino de los Cielos hoy. Jesús se asegura de bosquejar ampliamente esta persecución porque es muy importante. Él dice: “Bienaventurados sois cuando por Mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”. Él no solo intensifica el mensaje, Él también reduce la audiencia al decir “sois”, siendo que antes de esto había dicho “los que”. Él nos lo hace ver directamente, lo intensifica, y luego resalta. Por ello también dice: “por Mi causa” y ya no "por causa de la justicia". Dejando claro que es por el nombre de Jesucristo, es por llevar el nombre de cristiano.
¿Dirías que tu vida se caracteriza por la paz, o te sientes agobiado y desamparado? Si no sabes lo que es tener paz que sobrepasa todo entendimiento necesitas nacer de nuevo, y hoy puede ser tu día de salvación. Entrega tu vida a Jesucristo. Pero si ya te reconoces como cristiano, pregúntate ¿Se caracteriza tu vida por la paz? Colosenses 3:15 dice: “Que la paz de Cristo gobierne sus corazones” ¿Estás siendo este tipo de cristiano que impulsa el Reino de los cielos viviendo como un pacificador? Si es así ¿Cuál es la peor persecución que has sufrido por ser cristiano? Bueno, con eso en mente ahora piensa en el sufrimiento soportado por los muchos mártires que ha tenido el cristianismo ¿Podrías tu amar a Cristo de ese modo y ser fiel a Él incluso si eso significa la muerte? No olvides: quien se niegue a perder su vida en este tiempo al final la perderá, pero todo el que pierda ahora su vida por causa de Cristo la ganará por toda la eternidad.
Oración: Señor Dios, ayúdanos a ser pacificadores que viven y andan como lo hizo Cristo, aun cuando la oscuridad del mundo se levante contra nosotros. Que la paz de Cristo gobierne en nuestros corazones y que, aunque enfrentemos persecución por Su nombre, permanezcamos firmes en la fe, dependientes de Tu gracia y llenos de esperanza en la recompensa de los cielos. Oh Señor fortalece nuestro hombre interior con el poder de Tu fuerza y guíanos para vivir de modo que nuestro testimonio honre a Cristo y revele la gloria de Tu reino. Amén
Añadir comentario
Comentarios
Amén.
Amen 🙏🙏