“De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos” Mateo 5:19
La santidad de Dios, expresada en Su ley moral, no admite términos medios ni desdenes humanos. Como iglesia debemos entender que la ley no es una sugerencia opcional, sino el reflejo del carácter inmutable del Creador. Cristo es tajante al advertir sobre la gravedad de menospreciar incluso lo que nos parece insignificante dentro del mandato divino, cuando Él nos dice: “De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos” (Mateo 5:19). Él desenmascara ante nosotros el peligro de la iniquidad, es decir, esa actitud rebelde que, bajo un barniz de falsa libertad, ignora la ley bajo el pretexto de "no estar sujeto a ella". Sin embargo, la Escritura es implacable: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley” (1 Juan 3:4). Quien no se ha humillado ante el Señorío de Cristo permanece bajo la jurisdicción condenatoria de la ley, la cual señala cada falta con un dedo acusador que conduce justamente a la perdición eterna. La "gracia barata" es un autoengaño peligroso; el verdadero redimido no es alguien que ignora la ley, sino alguien en quien el Espíritu Santo opera para que los justos requisitos de Dios comiencen a evidenciarse en su caminar.
En el extremo opuesto a la iniquidad hallamos la autocomplacencia, el vicio del legalismo que reduce la ley a una serie de ritos externos que el hombre cree poder cumplir. Es la actitud del joven rico que, cegado por su propia moralidad, afirmaba haber guardado todo desde su juventud. A estos, Jesús los describe con la crudeza del juicio divino como sepulcros blanqueados: estéticamente aceptables ante los hombres, pero llenos de podredumbre espiritual ante Dios. El peligro aquí es un autoengaño que recibirá un golpe devastador en el día final, cuando muchos que clamando "Señor, Señor" descubrirán que su justicia era solo un trapo de inmundicia y que por ello son desechados. La ley no fue dada para inflar nuestro orgullo, sino para destruir nuestra autosuficiencia; está diseñada para convertirnos en mendigos espirituales que claman con desesperación: “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24). La sumisión correcta a la ley no produce un fariseo arrogante, sino un pecador arrepentido que corre hacia Cristo.
Finalmente, debemos guardarnos de la parálisis ante la perfección divina. Al leer el estándar absoluto: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48), el alma natural tiende a la desesperanza y al abandono. Es una decisión trágica quedarse fuera de la promesa solo por reconocer la incapacidad propia, cuando precisamente ese reconocimiento es entrada al Evangelio. La ley nos muestra que la perfección es el requisito, y al mismo tiempo nos grita que no podemos alcanzarla por nuestras propias fuerzas. Por tanto, el camino no es la indiferencia ni el esfuerzo carnal, sino la rendición absoluta ante Aquel que es nuestra perfección. Debemos acudir a Cristo, reconociendo que nuestra única esperanza de gloria reside en Su sacrificio sustitutivo y en Su sangre purificadora, la cual nos limpia de toda mancha y nos capacita, mediante el Espíritu, para amar y obedecer aquello que antes nos condenaba.
Oración: Dios de toda santidad, te rogamos que por Tu gracia nos preserves tanto de la rebelión que ignora Tu ley como del orgullo que intenta cumplirla para su propia gloria; permítenos ser hallados siempre como mendigos espirituales a los pies de Cristo, para que, siendo lavados en Su sangre, caminemos en una obediencia que brote de la gratitud y no del temor, confiando plenamente en Su justicia perfecta. Amén
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