El avance incontenible del reino

Publicado el 13 de abril de 2026, 0:28

“Venga Tu reino” Mateo 6:10a

Teológicamente, el Reino es el ejercicio del señorío de Dios. Aunque es cierto que, como Creador, Dios reina sobre toda la tierra —pues Su soberanía es absoluta y nada ocurre fuera de Su decreto—, existe un sentido especial del Reino: es aquel ámbito donde Dios es obedecido con alegría por corazones regenerados. Entonces, orar por la venida del Reino es pedir que Dios nos gobierne de tal manera, por Su Palabra y Su Espíritu, que nos sometamos a Él cada vez más. Esta petición es, en esencia, una declaración de guerra espiritual. Pedir que venga el Reino de Dios implica pedir que el reino de Satanás sea destruido. No hay neutralidad. El Reino de Dios avanza en medio de la oposición, derribando las obras del maligno y toda potestad que se levanta contra el conocimiento de Cristo.

El Reino en Tres Tiempos: Pasado, Presente y Futuro

El Reino tiene una estructura que los teólogos llaman "el ya, pero todavía no":

  • El Reino Inaugurado (Pasado): El Reino irrumpió con la primera venida de Cristo. Sus primeras palabras en Mateo fueron: "Arrepiéntanse ¿Por qué debemos arrepentirnos? Porque el reino de los cielos está aquí". Sus milagros no eran simples actos de bondad, sino demostraciones del poder del Reino. Él mismo afirmó: "Si expulso demonios por el Espíritu de Dios, ¿entonces qué? El reino de Dios ha llegado a ustedes".
  • El Reino que Avanza (Presente): El Reino es dinámico, no estático. Jesús lo comparó con la levadura que impregna toda la masa (Mateo 13:33). ¿Cómo avanza hoy? Mediante la predicación del Evangelio y las misiones. "Venga Tu reino" es una oración misionera; pedimos que Dios preserve y aumente Su Iglesia, y que use los medios de gracia para atraer a Sus escogidos de todas las naciones.
  • El Reino Consumado (Futuro): Anhelamos el día en que el Reino se manifieste con toda Su gloria visible. Mateo 24 describe ese momento: “Verán al Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo con poder y gran gloria”. La Biblia no termina con una vaga esperanza, sino con un grito de victoria en Apocalipsis 22:20: «Sí, vengo pronto. Amén. Sí, ven, Señor Jesús».

Orar venga Tu Reino es confesar que estamos cansados del pecado y la maldad, y que nuestra única esperanza es el regreso glorioso de nuestro Rey para establecer la justicia perfecta.

Oración: Dios Soberano y Rey Eterno, te alabamos porque en Tu sabiduría has determinado establecer un Reino que no tendrá fin. Te damos gracias porque, aunque una vez fuimos esclavos en el reino de las tinieblas, por Tu sola gracia nos has trasladado al Reino de Tu amado Hijo. Padre, te rogamos con fervor: ¡Venga Tu Reino! Te pedimos que gobiernes nuestros corazones hoy por Tu Palabra y Tu Espíritu, de modo que nuestra voluntad se rinda alegremente a la Tuya. Te suplicamos que fortalezcas a Tu Iglesia en todo el mundo; bendice el esfuerzo misionero, abre puertas a tu Evangelio en naciones hostiles y atrae a Tus escogidos mediante la predicación fiel de Tu verdad.

Destruye, Señor, las obras del maligno, confunde los consejos que se levantan contra Tu Ungido y apresura el día de la venida de nuestro Salvador. Estamos cansados de la injusticia, del pecado que nos asedia y del dolor de este mundo caído. Por eso clamamos con Juan: "¡Ven, Señor Jesús!" y mientras ese día llega, vivamos como ciudadanos dignos de Tu Reino, reflejando Tu justicia y Tu paz. En el nombre de nuestro Rey y Señor, Jesucristo. Amén

Para tu estudio personal:

  1. La Pregunta 123 del Catecismo de Heidelberg explica que pedimos que Dios «conserve y aumente Su Iglesia» y que «destruya las obras del diablo». ¿Cómo se relaciona la salud de tu iglesia local con la venida del Reino?
  2. La fe reformada enseña que el Reino avanza donde la Palabra es fielmente predicada. Lee Romanos 10:14-15. ¿Por qué no puede venir el Reino sin predicadores?
  3. Estudia Colosenses 2:15. Si Cristo ya triunfó sobre los poderes en la cruz, ¿por qué seguimos orando para que Su reino venga? (Pista: Considera la diferencia entre la victoria legal y la consumación final).
  4. ¿Tu vida diaria refleja que eres un súbdito que obedece al Rey con alegría, o estás intentando construir tu propio reino personal?

*** En la zona de descargas puedes obtener el Catecismo de Heidelberg.

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