“La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?” Mateo 6:22-23
Jesús habla del «ojo bueno» o, mejor traducido, del ojo sencillo. Tener un ojo sencillo significa tener un enfoque único, una mirada que no se divide. ¿Por qué es esto tan importante? Porque el Reino de los Cielos no admite distracciones. Jesús no quiere que desperdicies tus recursos, ni tu tiempo, ni tu vida en nada que sea menor que Su gloria.
Me gusta pensar en esto con la imagen de convertir la paja en oro. ¿Recuerdas el cuento de los hermanos Grimm? Una joven encerrada, obligada a hacer lo imposible: convertir la paja en oro. Nosotros, por el Espíritu de Dios, tenemos una capacidad sobrenatural similar: podemos redimir el tiempo. Cada interacción común, cada mañana al despertar, es un montón de "paja" —momentos ordinarios— que, si los vivimos con un ojo puesto en Dios, se convierten en oro celestial. Pero para eso, necesitas enfoque. Si tu ojo es doble, si miras al Reino, pero también de reojo al materialismo, la luz en ti se apaga.
El problema es que el materialismo es como la mala hierba. En la Parábola del Sembrador, Jesús explica que el engaño de las riquezas ahoga la palabra. No desherbamos un jardín solo por estética; lo hacemos porque las malas hierbas roban los nutrientes que le pertenecen al fruto. El materialismo absorbe el agua y el sol que tu alma necesita para dar fruto para Dios. Si permites que las preocupaciones y el engaño del dinero crezcan, tu vida se volverá estéril y estarás desperdiciando recursos divinos en cosas que no permanecen. ¿Recuerdas el arquero en las Olimpiadas de Barcelona 92? (tal vez no) millones de personas mirándolo, una presión inmensa, y una sola flecha para encender el pebetero. Su rostro era la viva imagen de la concentración; tenía un solo ojo puesto en el objetivo. Así nos quiere Jesús: con una sola mirada, un solo enfoque.
Porque aquí está la realidad última: «Nadie puede servir a dos señores» (Mateo 6:24). Dios es un Dios celoso y reclamará todo tu corazón. Pero el materialismo también es un dios celoso; si le das lugar, intentará expulsar a Dios de tu vida. No puedes caminar en dos direcciones al mismo tiempo. El materialismo ahoga el amor a Dios. O vives para tu carrera, tu casa y tus posesiones, o vives para el Reino. La buena noticia es que, al elegir el Reino, redimes todo lo demás y conviertes la paja en oro.
Oración: Señor Dios, te pedimos hoy que operes nuestros ojos espirituales. Confesamos que muchas veces tenemos una visión doble, intentando servirte a Ti mientras mantenemos nuestra seguridad en las riquezas de este mundo. Padre, arranca de nuestro corazón las malas hierbas del materialismo que están ahogando Tu Palabra en nosotros. Queremos ser como ese arquero, enfocados solo en Tu gloria. Ayúdanos a redimir cada momento de este día, convirtiendo la paja de lo ordinario en el oro de Tu Reino. Que seas Tú nuestro único Señor, hoy y siempre. Amén.
Para tu estudio personal:
- Término griego haplous usado para "ojo bueno" se asocia con la sinceridad de corazón y la devoción indivisa a Dios. ¿Qué cosas están dividiendo tu atención hoy?
- Lee Efesios 5:15-16. Pablo nos manda a aprovechar bien el tiempo. ¿Cómo se relaciona el "ojo sencillo" con la capacidad de ver oportunidades para el Reino en medio de un día común?
- Según la Confesión de Westminster, cualquier cosa en la que confiemos más que en Dios es un ídolo. ¿En qué momentos sientes que el dinero "te habla" como si fuera un señor?
- Medita en Mateo 13:22. El peligro no es solo hacer lo malo, sino volverse "infructuoso". ¿De qué manera el afán por las riquezas ha bloqueado el "sol" de la gracia en tu vida últimamente?
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