Protegiendo tu herencia eterna

Publicado el 30 de abril de 2026, 3:09

“Haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” Mateo 6:20-21

Hemos llegado al punto donde la enseñanza de Jesús nos obliga a mirarnos al espejo. Todo lo que hemos aprendido sobre el tesoro, el ojo sencillo y los dos señores se resume en una sola palabra: mayordomía.

Tú no eres el dueño de nada de lo que posees. Eres un mayordomo, un siervo encargado temporalmente de recursos que le pertenecen al Rey. Tu mente lúcida, tu salud, tus dones espirituales, tu dinero y, sobre todo, tu tiempo, se te han confiado bajo contrato. Un día, y puede que sea muy pronto, Dios te pedirá cuentas. Él querrá Sus recursos de vuelta y nos preguntará: «¿Qué hiciste con lo que te entregué?».

Jesús nos advierte sobre esto porque quiere protegerte de la pérdida. La pérdida definitiva es la del alma, y ya hemos dicho que solo la sangre de Cristo nos salva del juicio. Pero una vez que estamos en Él, Jesús no quiere que desperdicies tu vida. Él quiere protegerte de la pérdida por hipocresía (vivir para el aplauso humano) y de la pérdida por materialismo (gastar tu energía construyendo graneros más grandes que se quedarán en la puerta).

Hoy te invito a que hagas un inventario de tus recursos. No mires solo tu cuenta bancaria; mira tú reloj y tus talentos. Dios no te ha prometido el mañana, solo tienes hoy. ¿A qué vas a dedicar tu fuerza hoy? ¿A qué vas a dedicar tu fuerza esta semana? Servir a Dios no es algo abstracto; se vive de forma práctica en la iglesia local. Cuando surja una oportunidad para enseñar, para mostrar hospitalidad o para usar tu don de administración, no respondas a la ligera. Ora. Recuerda que tu recompensa eterna está conectada a cómo redimes esos momentos. No sufras la pérdida de una vida estéril. Usa tu tiempo y tu tesoro para edificar el Reino, para que en aquel día escuches: «Bien hecho, siervo bueno y fiel». Y entonces, con profunda humildad podrás responderle: «Señor, solo pude ser fiel porque Tu fuerza me sostuvo».

Oración: Señor Tú eres el Dueño de nuestras vidas, nos presentamos ante Ti reconociendo que todo lo que somos y tenemos es un préstamo de Tu gracia. Te pedimos perdón por las veces que hemos actuado como dueños soberanos de nuestro tiempo y dinero, olvidando que somos simples mayordomos. Ayúdanos hoy a realizar un inventario sincero de nuestra vida. Danos la sabiduría para invertir nuestros dones en Tu Iglesia y para Tu gloria. Protégenos de la pérdida de una vida malgastada en lo temporal. Que cuando estemos ante Tu trono, podamos devolverte con gozo lo que nos confiaste, reconociendo que, si algo bueno hicimos, fue solo por Tu Espíritu Santo obrando en nosotros y al final te hemos honrado con lo recibido de Tu mano. Amén

Para tu estudio personal:

  1. Término griego haplous usado para "ojo bueno" se asocia con la sinceridad de corazón y la devoción indivisa a Dios. ¿Qué cosas están dividiendo tu atención hoy?
  2. Lee Efesios 5:15-16. Pablo nos manda a aprovechar bien el tiempo. ¿Cómo se relaciona el "ojo sencillo" con la capacidad de ver oportunidades para el Reino en medio de un día común?
  3. Según la Confesión de Westminster, cualquier cosa en la que confiemos más que en Dios es un ídolo. ¿En qué momentos sientes que el dinero "te habla" como si fuera un señor?
  4. Medita en Mateo 13:22. El peligro no es solo hacer lo malo, sino volverse "infructuoso". ¿De qué manera el afán por las riquezas ha bloqueado el "sol" de la gracia en tu vida últimamente?
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