Desafiados a la transformación

Publicado el 25 de mayo de 2026, 5:05

“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia. Pedid, y se os dará. Buscad, y hallaréis. Llamad, y se os abrirá”. Mateo 6:33; 7:7

Si hoy estás escuchando estas palabras y aún no conoces a Jesucristo como tú Señor y Salvador, es necesario que comprendas la gravedad de tu situación según la Escritura: estás bajo la ira de Dios. Esto no es un concepto abstracto; significa que Dios guarda un registro perfecto de cada uno de tus pecados y que, fuera de Cristo, solo estás acumulando un peso de juicio para el gran día final. Pero hoy, la promesa de "pedir, buscar y llamar" se abre para ti como una puerta de escape gloriosa. Escapa de esa ira, pon tu fe en Jesús hoy mismo. Pídele que tome todos tus pecados y los borre para siempre por el poder de Su sacrificio en la cruz. Pide ser adoptado en Su familia y que tu nombre sea escrito en el Libro de la Vida. Pide que el Espíritu Santo venga a gobernar tu vida. Si hoy, como mendigo espiritual, clamas por salvación, Dios no te dará una piedra; te dará la vida eterna.

Pero, para quienes ya han cruzado esa puerta y caminan en la fe, el llamado a buscar "primeramente el Reino" debe traducirse en una vida de oración que trascienda nuestras paredes. No podemos conformarnos con orar solo por nuestras necesidades personales. Por eso, te desafío a asumir una carga de oración misionera específica. Durante esta semana, busca una causa o una región del mundo donde el Evangelio esté avanzando con dificultad o sea perseguido, y comprométete a orar por ella todos los días. Que sea una oración medible y persistente. No dejes de llamar a la puerta de Dios por las naciones; recuerda que somos mayordomos de Su mensaje y que el Reino crece cuando Sus hijos claman por la salvación de los perdidos hasta los confines de la tierra.

Pero la búsqueda del Reino también tiene un frente interno: la justicia de Cristo en nuestro propio carácter. ¿Qué es esa justicia? Es cualquier virtud que veas en Jesús. ¿Lo ves valiente, gentil, humilde o puro? Todo eso está disponible para ti si lo pides con insistencia. Te sugiero un ejercicio de humildad profunda: toma las listas de virtudes que están mencionadas en Gálatas 5 o en 2 Pedro 1 —el fruto del Espíritu, la paciencia, el dominio propio, el amor fraternal— y ve con alguien de confianza, un cristiano maduro que te conozca bien. Pregúntale: «De todas estas virtudes, ¿en cuál crees que necesito crecer más?». Y cuando te responda, no te defiendas. Escucha. Toma ese atributo y conviértelo en tu campo de batalla. Ora por ese crecimiento específico cada día todos los días.

Imagina lo que Dios puede hacer en 365 días de oración persistente. Si sigues pidiendo humildad, si sigues buscando pureza, si sigues llamando a la puerta, te aseguro que dentro de un año serás más parecido a Cristo de lo que eres hoy. No permitas que tu vida espiritual sea estática. El Rey nos ha dado un cheque en blanco de gracia para nuestra santificación: «Pedid y se os dará». Pruébale en esto. No te conformes con menos de lo que el Espíritu Santo puede obrar en ti. Elige hoy esa virtud y convirtámonos en los mendigos espirituales que ven el Reino de Dios descender con poder sobre sus propias vidas y sobre el mundo entero.

Oración: Padre Celestial, reconocemos que solo en Ti está la fuerza para ser transformados. Te pedimos hoy por aquellos que aún no te conocen; que Tu Espíritu los traiga al arrepentimiento y a la salvación. Para nosotros, Tus hijos, danos un corazón que no se canse de pedir por Tu Reino y por Tu justicia. Quita nuestra complacencia y danos hambre de santidad. Ayúdanos a perseverar en la oración por las naciones y por nuestro propio carácter, confiando en que Tú anhelas vernos reflejar la imagen de Tu Hijo. En el nombre de Jesús, Amén.

Para tu estudio personal:

  1. ¿Cómo cambia tu forma de evangelizar y de orar por los perdidos al entender que la salvación es un rescate urgente de un juicio real?
  2. Estudia Gálatas 5:22-23 y 2 Pedro 1:5-7. ¿Buscarás a alguien para pedirle que evalúe tu carácter para identificar tu mayor área de necesidad conforme a las cualidades que mencionan estos pasajes?
  3. Si pides ser más humilde, ¿estás dispuesto a que Dios use situaciones difíciles para cultivar esa humildad en ti?
Valoración: 5 estrellas
3 votos

Añadir comentario

Comentarios

Shirley García
hace una hora

Amén