¡No te detengas! Alcanza aquello para lo cual fuiste alcanzado

Publicado el 29 de agosto de 2026, 2:36

“Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, este será salvo”. Mateo 10:22

La historia de la Iglesia no solamente tiene una larga y gloriosa lista de mártires que permanecieron fieles a Cristo hasta la muerte. También tiene una historia dolorosa de personas que caminaron junto a la Iglesia durante un tiempo, profesaron ser cristianas y, cuando llegó la prueba, se apartaron de Cristo. Comenzaron bien, pero no perseveraron. Esto nos lleva a una pregunta importante: ¿existe algo como un cristiano temporal? Los puritanos hablaban de el “hipócrita del Evangelio”: alguien que escucha la Palabra, responde externamente, hace una profesión de fe y disfruta incluso de algunos beneficios de la vida cristiana, pero cuyo corazón nunca ha sido verdaderamente transformado por Dios. Y debemos reconocer que existen muchos beneficios terrenales asociados con el cristianismo. Una persona puede encontrar amistad, propósito, esperanza, una comunidad que la sostiene e incluso liberación de ciertos hábitos destructivos. En algunos lugares y épocas, además de todo esto, identificarse como cristiano podía traer reconocimiento social, oportunidades o incluso ventajas políticas. Pero ¿qué sucede cuando esos beneficios desaparecen? ¿Qué ocurre cuando ser cristiano deja de ser conveniente? Ahí es donde la fe es probada.

Mientras seguir a Cristo nos proporciona tranquilidad, amistades, aceptación, puede resultar relativamente sencillo decir: “Soy cristiano”. Pero ¿qué sucede cuando seguir a Cristo significa perder una relación? ¿Cuándo hablar del Evangelio puede costarte un ascenso? ¿Cuándo tu familia te rechaza? ¿Cuándo confesar públicamente a Jesús puede poner en peligro tu seguridad? La persecución no crea autenticidad de nuestra fe; la revela. Y Mateo 10 nos presenta uno de los ejemplos más estremecedores: Judas Iscariote. Judas estuvo entre los doce. Escuchó las enseñanzas de Jesús. Vio Sus milagros. Fue enviado a predicar el Reino junto con los demás. Incluso participó en aquel ministerio extraordinario. Desde una perspectiva externa, nadie habría pensado que Judas terminaría traicionando a Jesús. Pero llegó el momento de la prueba, y quedó al descubierto lo que realmente había en su corazón. Esto debería llevarnos a examinarnos con humildad. No basta haber comenzado bien. No basta con haber hecho una profesión de fe, haber levantado nuestra mano, haber repetido una oración o haber pertenecido durante años a una iglesia local. La pregunta fundamental es: ¿estás siguiendo a Cristo hoy?

La fe salvadora no es simplemente una decisión del pasado. Es una confianza viva en Cristo que continúa produciendo fruto en nuestra vida. Por eso Hebreos nos exhorta: “Si oyes hoy su voz, no endurezcas sus corazones”. ¿Lo notas? Hoy. No mañana. No cuando llegue una prueba. No cuando nuestra vida esté en peligro. Hoy. Tal vez estás escuchando esto y descubres que tu relación con Cristo se ha convertido simplemente en una costumbre. Quizás hubo un tiempo en que tenías entusiasmo por Su Palabra, buscabas Su presencia y deseabas obedecerle, pero ahora tu corazón está distante. No ignores esa condición. No endurezcas tu corazón. La respuesta no es intentar producir artificialmente emociones espirituales. La respuesta es volver a Cristo. Buscarle hoy. Escuchar Su Palabra hoy. Arrepentirte hoy. Creer en Él hoy. Caminar con Él hoy. Porque hoy es el día que Dios ha dado. No sabemos qué pruebas vendrán mañana, pero sí sabemos qué debemos hacer hoy: permanecer cerca de Jesús. Y aquellos que verdaderamente le pertenecen descubrirán que la gracia que los salvó también es la gracia que los sostiene. No confíes simplemente en que una vez comenzaste a caminar con Cristo. Pregúntate si estás caminando con Él ahora. Y si hoy escuchas Su voz, no endurezcas tu corazón.

Oración: Señor Jesús, examina nuestro corazón. No permitas que nuestra fe sea solamente una profesión externa o una costumbre religiosa. Danos una fe viva, verdadera y perseverante. Si nos hemos alejado de Ti, llámanos nuevamente al arrepentimiento. Ayúdanos a caminar contigo hoy, a confiar en Ti hoy y a obedecerte hoy. Sostennos por Tu gracia hasta el final. Amén.

Para tu estudio personal:

  1. ¿Tu confianza en Cristo es una realidad presente o descansa principalmente en una experiencia del pasado?
  2. ¿Qué área de tu vida necesita hoy volver a someterse a Cristo?
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