«Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.» Mateo 10:26
Cuando Jesús les habla a Sus discípulos acerca de la oposición que enfrentarán, sabe perfectamente lo que puede comenzar a ocurrir en sus corazones: el miedo. Por eso, después de advertirles sobre la persecución, Jesús comienza diciendo: «Por lo tanto, no los temáis». Es como si dijera: «A la luz de todo lo que acabo de enseñarles, ahora quiero que piensen de otra manera. Quiero darles una perspectiva que les permita enfrentar el miedo». Y en estos versículos encontramos cinco verdades que Cristo quiere transmitirnos acerca de la perspectiva eterna. Hoy comenzaremos con las dos primeras, porque constituyen el fundamento de todo lo demás.
- Hay un Dios que gobierna sobre el cielo y la tierra
La primera verdad que debemos recordar es sencilla, pero absolutamente fundamental: Dios es soberano. Él gobierna sobre todas las cosas. Nada está fuera de Su conocimiento, de Su autoridad o de Su propósito. Los discípulos estaban a punto de encontrarse con personas que tendrían poder para arrestarlos, golpearlos, llevarlos ante autoridades e incluso matarlos. Desde una perspectiva puramente humana, esas personas parecían tener un poder enorme. Pero Jesús quiere que Sus discípulos levanten la mirada. No vivan mirando solamente a quienes están delante de ustedes. Miren al Dios que está por encima de ellos. El temor al hombre se vuelve una trampa cuando olvidamos quién gobierna realmente. Proverbios 29:25 dice: «El temor al hombre pondrá lazo; más el que confía en Jehová estará seguro». ¿No es exactamente lo que nos sucede? Queremos agradar a las personas. Nos preocupa nuestra reputación. Pensamos demasiado en lo que otros van a decir. Y poco a poco comenzamos a tomar decisiones no basadas en lo que agrada a Dios, sino en lo que mantiene contentos a los demás. Pero ¿quién tiene la última palabra? No el gobierno. No nuestros amigos. No nuestros familiares. No nuestros perseguidores. Dios. Por eso el salmista puede decir: «En Dios he confiado; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?» (Salmo 56:11). Esto no significa que los hombres no puedan hacernos daño. Jesús mismo reconoce que pueden perseguirnos e incluso matar nuestro cuerpo. El punto es otro: su poder es limitado; el poder de Dios es absoluto. Cuando recordamos quién gobierna, el hombre comienza a ocupar el lugar que realmente le corresponde.
- Se acerca un Día en que todo será revelado
Y aquí llegamos a la segunda verdad. Jesús dice: «No hay nada encubierto que no haya de ser manifestado, ni oculto que no haya de saberse». ¿Por qué esto debería ayudarnos a vencer el miedo? Porque llegará un día en que todo será puesto a la luz. Los perseguidores pueden actuar en secreto. Pueden conspirar, manipular, acusar injustamente y pensar que nadie conoce sus intenciones. Pero Dios conoce cada cosa. Nada permanece verdaderamente oculto delante de Él. Habrá un Día del Juicio. Todo lo que hoy parece escondido será revelado. Toda injusticia será conocida. Toda obra será examinada. Los secretos del corazón quedarán expuestos. Eso significa que el creyente no necesita vivir obsesionado con obtener justicia de manos de los hombres. Dios ve. Dios sabe. Dios juzgará. Pero aquí encontramos algo todavía más serio. Este principio no se aplica solamente a nuestros perseguidores. También se aplica a nosotros.
Nosotros no conocemos completamente el corazón de los demás, pero Dios sí. Y tampoco conocemos completamente nuestro propio corazón. Podemos ocultar cosas de las personas. Podemos construir una reputación de espiritualidad. Pero llegará el día en que todo quedará expuesto delante de Dios (2 Corintios 5:10). Por eso la perspectiva eterna tiene una especie de doble filo. Por un lado, nos libera del temor al hombre: «No necesito vivir preocupado por lo que ellos están haciendo. Dios lo ve y Él juzgará». Pero, por otro lado, nos obliga a examinarnos: «¿Estoy viviendo verdaderamente delante de Dios o solamente delante de los hombres?» Porque cuando llegue ese día, nuestra reputación no podrá protegernos. No importará la imagen que construimos. No importará lo que los demás pensaban de nosotros. Y esto cambia radicalmente nuestra manera de vivir hoy. Si sé que Dios gobierna y que un día juzgará todas las cosas, entonces ya no necesito hacer de la aprobación humana mi tesoro. Puedo dejar de vivir para impresionar a las personas y comenzar a vivir para agradar a Dios. Puedo soportar una injusticia sin desesperarme, sabiendo que Dios la ha visto. Y puedo examinar mi propio corazón con seriedad, porque sé que delante de Él no existen secretos.
Estas son las dos primeras verdades de la perspectiva eterna: Dios gobierna todas las cosas y Dios juzgará todas las cosas. Y estas dos verdades preparan el camino para las siguientes. Porque si Dios gobierna y existe un Día del Juicio, entonces debemos hacernos una pregunta todavía más profunda: ¿qué sucede con nuestra alma cuando esta vida termine? Jesús continuará llevándonos precisamente allí. Nos mostrará que la eternidad no solamente revela quién gobierna y quién será juzgado; también nos obliga a pensar en el destino eterno de cada ser humano y en la única esperanza que Dios ha provisto. Pero por ahora, recordemos esto: No vivas delante de los hombres. Vive delante de Dios. El hombre puede observar una parte de tu vida. Dios lo ve todo. El hombre puede juzgarte injustamente. Dios juzgará con perfecta justicia. El hombre puede perseguirte por un tiempo. Pero Dios gobierna sobre todas las cosas. Levanta los ojos. Mira más allá del momento presente. Vive a la luz de la eternidad.
Oración: Padre, ayúdanos a levantar nuestros ojos por encima de las circunstancias que nos rodean. Muchas veces vivimos demasiado preocupados por lo que otros piensan de nosotros. Tenemos miedo de ser rechazados, criticados o malinterpretados. Perdónanos por permitir que el temor al hombre tenga un lugar tan grande en nuestro corazón. Recuérdanos hoy que Tú gobiernas sobre todas las cosas y que nada escapa a Tu conocimiento. Ayúdanos a confiar en que llegará el día en que toda verdad será manifestada y toda injusticia será juzgada perfectamente por ti. Y mientras esperamos ese día, ayúdanos a vivir Coram Deo. Que no nos preocupe tanto nuestra reputación delante de los hombres como nuestra fidelidad delante de ti. Examina nuestro corazón, Señor. Muéstranos aquello que necesitamos confesar y transforma nuestra vida para que podamos caminar con integridad delante de ti. En el nombre de Jesús. Amén.
Para tu estudio personal:
Lee: Mateo 10:26-27; Salmo 56; 2 Corintios 5:10.
- ¿En qué áreas de mi vida estoy más preocupado por la opinión de otras personas que por agradar a Dios?
- ¿Cómo cambia mi manera de enfrentar la oposición recordar que Dios gobierna sobre todas las cosas?
- ¿Qué significa para mí saber que llegará un día en que todo será revelado?
- ¿Hay alguna área de mi vida que estoy intentando ocultar de Dios o de los demás?
- ¿Qué decisión concreta tomaría diferente esta semana si realmente viviera consciente de que estoy delante de Dios?
Versículo para memorizar:
«En Dios he confiado; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?»
Salmo 56:11
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