Una plataforma para proclamar nuestra fe

Publicado el 19 de septiembre de 2026, 3:31

“Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo.” Mateo 10:22

Hemos visto dos razones por las que Jesús no promete una vida sin oposición. Las pruebas demuestran nuestra fe y también la purifican. Pero hay una tercera razón: Dios puede convertir nuestras pruebas en una plataforma para proclamar nuestra fe. Esto cambia completamente nuestra manera de mirar el sufrimiento.

Cuando enfrentamos oposición por seguir a Cristo, nuestra primera reacción suele ser preguntarnos: “¿Cómo puedo salir de esto?” Y, por supuesto, no debemos buscar el sufrimiento ni provocar conflictos innecesarios. Pero la pregunta no debería terminar ahí. También podemos preguntarnos: “Señor, ¿qué oportunidad me estás dando para hablar de ti?” Porque hay momentos en los que una persona jamás habría escuchado el Evangelio si no hubiera sido precisamente porque vio nuestra manera de reaccionar ante una dificultad. Es fácil hablar de nuestra fe cuando todo marcha bien. Es fácil decir que confiamos en Dios cuando tenemos salud, estabilidad, tranquilidad y respuestas. Pero cuando llegan las dificultades, nuestra reacción se convierte en un mensaje. El mundo observa. Observa qué hacemos cuando somos rechazados. Observa cómo respondemos cuando somos tratados injustamente. Observa qué sucede cuando perdemos algo que amábamos. Observa si nuestra confianza en Cristo dependía de que la vida saliera como nosotros queríamos. Y allí puede abrirse una puerta para hablar de Jesús.

Por eso Pablo podía mirar incluso sus cadenas desde una perspectiva diferente. Lo que parecía una desgracia se convirtió en una oportunidad para que el Evangelio avanzara. Su sufrimiento no detuvo el mensaje; se convirtió en el escenario desde el cual el mensaje fue proclamado. Eso también puede ocurrir con nosotros. Tal vez alguien en tu trabajo sabe que eres cristiano. Durante mucho tiempo te ha visto asistir a la iglesia, hablar de Dios o leer la Biblia. Pero llega un día difícil: recibes una noticia dolorosa, enfrentas una injusticia o atraviesas una situación que no puedes controlar. Y esa persona mira cómo respondes. Entonces puede preguntarte: “¿Cómo puedes tener paz en medio de esto?” Y quizá esa pregunta sea la puerta que Dios estaba preparando. No significa que debamos fingir que no sufrimos. El cristiano no tiene que actuar como si nada doliera. Podemos llorar. Podemos sentir miedo. Podemos reconocer que una situación nos quebranta. Pero podemos hacerlo sin perder la esperanza, porque nuestra esperanza no está en que las circunstancias sean fáciles, sino en que Cristo permanece con nosotros. Eso es testimonio.

A veces pensamos que nuestro testimonio consiste principalmente en lo que decimos. Pero también incluye la manera en que vivimos cuando la vida nos golpea. Pedro dice que debemos estar preparados para presentar defensa de la esperanza que hay en nosotros. Y muchas veces las personas preguntarán por esa esperanza precisamente cuando vean que estamos atravesando algo que, humanamente hablando, debería destruirnos. Por eso no debemos desperdiciar nuestras pruebas. Una dificultad puede convertirse en una conversación. Una pérdida puede convertirse en una oportunidad para hablar de la eternidad. Una injusticia puede convertirse en una oportunidad para mostrar el perdón de Cristo. Una enfermedad, una crisis familiar o una situación laboral difícil puede convertirse en el momento en que alguien descubra que nuestra seguridad está en un lugar diferente. La prueba que nosotros queremos evitar puede ser la plataforma que Dios quiere usar para que alguien escuche acerca de Cristo. Ahora, esto no significa que toda dificultad tendrá inmediatamente un resultado visible. A veces seremos fieles y no veremos ninguna conversión, ninguna respuesta positiva, ningún cambio. Pero nuestra responsabilidad no es controlar los resultados. Nuestra responsabilidad es permanecer fieles y estar preparados para hablar cuando Dios abra la puerta. Así que, la próxima vez que enfrentes una dificultad, recuerda esto: quizá Dios no solamente está trabajando en ti; también quiere trabajar a través de ti.

Oración: Señor Jesús, ayúdame a mirar mis pruebas con una perspectiva diferente. No permitas que solamente vea el dolor, la oposición o la dificultad. Muéstrame también las oportunidades que puedes abrir en medio de ellas. Dame valor para hablar de ti, sabiduría para saber cuándo hacerlo y una vida que confirme el mensaje que proclamo. Que mi manera de enfrentar el sufrimiento despierte preguntas acerca de la esperanza que tengo en Cristo. Usa aun mis momentos difíciles para que otros puedan conocerte. Amén.

Para tu estudio personal:

Lee y medita en 1 Pedro 3:13-17.

  1. ¿Qué mensaje está transmitiendo mi manera de enfrentar las dificultades?
  2. ¿Estoy preparado para explicar con sencillez la esperanza que tengo en Jesús?
  3. ¿Cómo puedo pedirle a Dios que use mi prueba no solamente para transformarme, sino también para alcanzar a otros?

Versículo para memorizar:

“Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.” — 1 Pedro 3:15

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