«Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan»— Mateo 11:12
Las palabras de Jesús en este versículo no son fáciles de interpretar. La expresión puede señalar que el Reino de los cielos avanza con fuerza, abriéndose paso en medio de la oposición; pero también puede describir el violento costo que supone arrebatar o hacer parte de este Reino.
Desde los días de Juan, el Reino había comenzado a manifestarse de una manera extraordinaria. Cristo había llegado, predicaba el Evangelio, hacía milagros y llamaba a las personas al arrepentimiento y a la fe. Pero al mismo tiempo había oposición. Juan estaba en prisión. Herodes se resistía a la verdad. Muchos rechazaban a Jesús. Sin embargo, nada de eso podía detener el avance del Reino. Y esa verdad tiene una aplicación muy personal. Si quieres seguir a Cristo, no debes esperar que el camino siempre sea fácil. Habrá oposición externa, pero también luchas internas. Habrá momentos en que otros no comprendan tu fe, y habrá momentos en que tú mismo tengas preguntas y luches con la duda. Pero no te detengas.
La duda no siempre significa incredulidad. Ya hemos visto a Juan atravesar un momento de profunda incertidumbre. La diferencia está en qué hacemos con nuestras dudas. No las alimentes alejándote de Cristo. Llévalas a Él. Vuelve a las Escrituras. Recuerda quién es Jesús. Contempla nuevamente Su enseñanza, Sus obras, Su cruz y Su resurrección. La fe no se fortalece ignorando nuestras preguntas, sino volviendo una y otra vez a la verdad que Dios nos ha revelado. “La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). Y hay otra exhortación: busca la aprobación de Cristo, no la del mundo.
La gloria humana es pasajera. Como dice Isaías, el ser humano es como la hierba y su gloria como la flor del campo; pero la Palabra de nuestro Dios permanece para siempre. ¿De qué sirve ajustar nuestra vida para recibir el aplauso de personas cuya opinión cambia constantemente? Juan no fue una caña movida por el viento. Nosotros tampoco debemos serlo. Nuestros compañeros, nuestros vecinos, nuestros familiares y las personas con quienes estudiamos o trabajamos necesitan ver creyentes que permanezcan firmes en la verdad bíblica sin arrogancia, pero también sin vergüenza. No cambiemos nuestras convicciones para ser aceptados. No abandonemos nuestra fidelidad para conservar nuestras comodidades. Y finalmente, participemos en el avance del Reino.
El Reino no depende de nuestra fuerza. Dios es quien lo hace avanzar. Pero nos concede el privilegio de participar en Su obra. Cada acto de obediencia, cada palabra fiel, cada oración, cada servicio realizado por amor a Cristo tiene un valor que trasciende esta vida. Por eso, no permitas que la duda, la oposición, la comodidad o el deseo de aprobación te hagan retroceder. El Reino avanza. Mantente firme. Sigue a Cristo por fe y vive para Su aprobación.
Oración: Señor Jesús, cuando la duda aparezca, llévanos nuevamente a Tu Palabra. Cuando encontremos oposición, danos firmeza. Cuando sintamos la tentación de buscar la aprobación de los demás, recuérdanos que solo Tu aprobación permanece para siempre. Haznos fieles como Juan, no movidos por los vientos de nuestra época, sino afirmados en Tu verdad. Y permite que nuestra vida sea utilizada para extender Tu Reino. Amén.
Para tu estudio personal:
Lee: Mateo 11:1-15; Romanos 10:17; Isaías 40:6-8.
- ¿Cómo estoy reaccionando cuando aparecen dudas o dificultades en mi fe?
- ¿Qué voces o presiones pueden estar intentando moverme de mis convicciones bíblicas?
- ¿Qué puedo hacer esta semana para participar fielmente en la extensión del Reino?
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