Cuando las reglas humanas desplazan el propósito de Dios

Publicado el 6 de noviembre de 2026, 4:00

«En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo; y Sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer. Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí Tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo» — Mateo 12:1-2

Dios estableció el día de reposo para reconocer Su soberanía y para el bienestar del ser humano. Sin embargo, con el paso del tiempo, las regulaciones humanas llegaron a ocupar un lugar que Dios nunca les había dado. Los líderes religiosos, particularmente los fariseos, comenzaron a elaborar extensas listas de cosas que podían y no se podían hacer durante el shabat. Eran, sobre todo, listas de prohibiciones: no sembrar, arar, cosechar, trillar, moler, amasar, hornear, coser, escribir, encender fuego, construir ni transportar objetos de un lugar a otro. Y la lista no terminaba allí; continuamente se añadían nuevas restricciones.

Aquellos hombres, a quienes Jesús reconoció como personas que se sentaban en la cátedra de Moisés, habían asumido la autoridad de establecer cómo debía guardarse el reposo. Sus regulaciones llegaron a ser tan estrictas que incluso cargar una estera después de haber sido sanado podía convertirse en motivo de condenación, como ocurrió con el hombre que Jesús sanó en reposo, según Juan 5.

Pero Jesús tenía una perspectiva diferente. No vino a defender las normas que los hombres habían inventado, sino a defender la ley de Dios. Por eso, en Mateo 12:12 afirma: «En los días de reposo es lícito hacer el bien». Observa el contraste: mientras aquellos líderes estaban concentrados en lo que no se debía hacer, Jesús dirigía la atención hacia lo que era bueno y correcto hacer. No estaba minimizando la importancia del día de reposo. Al contrario, estaba confrontando las tradiciones que habían terminado desfigurando su propósito. El problema era tan profundo que algunos fariseos llegaron a afirmar que Jesús no podía ser de Dios porque no guardaba el shabat según sus interpretaciones. Ante esto, algunos se preguntaban ¿cómo alguien pecador puede hacer semejantes señales? Los milagros de Jesús y sus propias normas religiosas parecían incompatibles, y no sabían cómo reconciliarlos. Lo más grave es que nunca consideraron que sus propias regulaciones pudieran estar equivocadas. Estaban tan aferrados a ellas que no podían reconocer la obra de Dios delante de sus ojos.

Esta controversia nos permite comprender por qué el día de reposo se convirtió en un asunto tan importante en el ministerio de Jesús. Cristo no trató el reposo como un tema insignificante. Lo que hizo fue desafiar intencionalmente las regulaciones humanas y rescatar el propósito de Dios de las tradiciones que lo habían oscurecido. Pero el asunto no termina con las regulaciones del sábado. Hay una dimensión todavía más profunda: el cumplimiento del reposo mediante la muerte y la resurrección de Cristo. Como se expone en Hebreos 4. Por eso, el conflicto que encontramos en Mateo 12 nos obliga a mirar más allá de las listas de prohibiciones. Nos lleva a preguntarnos si estamos entendiendo el propósito de Dios o si, como aquellos fariseos, hemos permitido que nuestras propias reglas ocupen el lugar de Su voluntad.

No confundamos la fidelidad a Dios con el apego a nuestras tradiciones. La autoridad pertenece al Señor, no a las normas que los seres humanos han creado. Y Jesús, el Señor del reposo, vino a confrontar precisamente esa distorsión.

Oración: Señor, examina nuestro corazón y muéstranos si hemos permitido que nuestras propias costumbres, ideas y regulaciones ocupen el lugar de Tu Palabra. Líbranos de una religiosidad que se concentra en prohibiciones externas mientras pierde de vista Tu voluntad. Ayúdanos a comprender el propósito de tu reposo y a reconocer la autoridad de Cristo sobre nuestra vida. Enséñanos a no confundir nuestras tradiciones con Tus mandamientos y a encontrar en Jesús el descanso que solamente Él puede ofrecernos. Amén.

Para tu estudio personal:

  1. ¿Qué diferencia había entre el propósito del reposo establecido por Dios y las regulaciones que habían añadido los fariseos?
  2. ¿Hay alguna tradición, costumbre o regla personal que hayas llegado a tratar como si tuviera la misma autoridad que la Palabra de Dios?
  3. ¿Te preocupa más cumplir ciertas expectativas externas o comprender y obedecer verdaderamente la voluntad del Señor?
  4. ¿Estás descansando en la obra de Cristo o sigues intentando alcanzar tu salvación mediante tus propios esfuerzos?
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Comentarios

Shirley gracia
hace 9 horas

Amén 🙏🙏