“Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en Su mano, y limpiará Su era; y recogerá Su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará” Mateo 3:7-12
¿Es esta una predicación de empoderamiento que busca sacar el campeón que hay en ti? Claro que no. ¿Era eso lo que necesitaban oír los judíos del primer siglo? Sí. ¿Es esto lo que necesitamos oír nosotros hoy? Sí, porque el infierno sigue siendo un fuego inextinguible, Dios no lo apagará, nosotros no podemos extinguirlo… permanece ahí y debemos temer, el juicio es lo único seguro que tenemos y debemos prepararnos bien para ello, y solo hay una manera, y es humillándonos ante Aquel que en la cruz cargó con nuestro pecado y recibió ira sin misericordia para que a nosotros nos pueda ser ofrecida misericordia sin ira, es el único modo.
Ahora bien, ¿hay algo en lo que nos apoyamos hoy que no aguanta el peso de la gloria de Dios? No lo sé, tienes que examinar tu corazón. No pienses que puedes salvarte a ti mismo, tampoco podemos decir: "Tenemos a Abraham como nuestro padre". Entonces ¿Qué diremos? "Mi papá era pastor" o “me bautizaron cuando pequeño” Por favor, te lo suplico; no tengas una falsa confianza. Examínate, ¿te has arrepentido de tu pecado? ¿Es posible ver fruto digno de arrepentimiento en tu vida? ¿estás viviendo una vida completamente dedicada a buscar intencionalmente la gloria de Dios? ¿Estás creciendo en el conocimiento de Jesucristo? ¿Experimentas el obrar de Su Espíritu Santo en ti convenciéndote de pecado y, asegurándote el perdón de Dios en Cristo? ¡Produzcan fruto digno de arrepentimiento! Nos ha dicho Juan el Bautista.
Quizá hoy puedas estar sintiendo que nunca has entregado tu vida a Cristo, o quizás estas luchando con lo que estas oyendo. Pero una cosa si es segura, si crees que no necesitas escuchar este mensaje, entonces preocúpate. Yo necesito escuchar este mensaje, es lo que Juan me ha dicho a través de la Escritura, produce fruto y no dejes de arrepentirte, Iglesia si estás creciendo en el conocimiento de Cristo todos los días tendrás algo de lo cual arrepentirte y contra lo cual luchar. Si escuchas esto y dices: "No necesito escucharlo, me bauticé hace muchos años, asisto con regularidad a la iglesia, no necesito lidiar con el arrepentimiento, estoy listo". Tu situación entonces es realmente preocupante. Así que, lucha interiormente y examina tu fruto. Pero si sabes con certeza que nunca has entregado tu vida a Jesucristo, hoy es el día de salvación, el sol salió hoy y no hay garantía de que salga mañana, no hay garantía para ti. Hoy es el día de salvación, ahora es el tiempo del arrepentimiento. Jesús murió en la cruz por pecadores como tú y yo, Él soportó la ira de Dios para que tú no tengas que soportarla, murió y al tercer día resucitó y con ello Dios mostró que Su sacrificio fue aceptable. Si pones tu fe en Él, nunca tendrás que temer el juicio eterno, pero si no, sí. Teme y espéralo con una horrenda expectación.
Oración: Señor, gracias por Tu gracia que desarma nuestra auto justificación y revela nuestra necesidad de Cristo. Señor perdónanos por intentar buscar seguridad eterna en tradiciones o logros humanos, en lugar de depender de Tu obra en la cruz. Oh Señor produce en nosotros frutos dignos de arrepentimiento: humildad que reconoce su necesidad y confiesa su dependencia, fe que mira a Cristo, obediencia que busca Tu gloria. Renueva nuestro deseo de honrarte por encima de la comodidad, y enséñanos a temer la realidad del juicio sin desmayar en la esperanza de Tu misericordia en Cristo. Padre eterno, que Tu Espíritu nos convenza de pecado, nos guíe a un arrepentimiento auténtico, nos de seguridad del perdón y nos transforme para vivir para Tu gloria. Ayúdanos a vivir cada día en la gracia, para que nuestro progreso en la santidad sea evidencia de la obra de Tu Espíritu en nosotros. Amén
Añadir comentario
Comentarios
Si, Señor, amén.
Amén.