“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” Mateo 5:16
Al operar como luz en el mundo, evidenciamos el mal que nos rodea; esto no quiere decir que lo hacemos a propósito, que vamos por ahí señalando a todo el mundo, no. Pero es imposible que al vivir como viven los bienaventurados el mal proceder de otros no se haga evidente. Los cristianos (los verdaderos… porque recuerden no todo el que dice: ¡Señor! ¡Señor! Entrará en el Reino de los cielos) con su vivir exponen la maldad de las personas que no aman a Dios y definitivamente los llevarán a un punto de decisión, es decir, un cristiano tarde o temprano llegará a ser para el incrédulo una bifurcación en el camino; las personas tendrán que decidir qué van a hacer con su pecado: o aborrecen al pecado o nos aborrecerán a nosotros… es lo que dice la Escritura en Efesios 5:11-13 cuando se nos dice "Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo". Entonces exponemos el mal por las vidas que vivimos.
El lado positivo de eso es que mostramos el camino ¿Hay un camino seguro a través de este mundo de pecado? Sí, lo hay, Su nombre es Jesucristo. Porque Él dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por Mí". Somos Sus testigos; señalamos a Cristo y decimos: "Síganlo, Él los llevará al Padre. ¡Sigan a Jesús!" Estamos iluminando el camino de esa manera… el hecho de que estamos caminando tras Él como Sus discípulos, hace que también estemos mostrando el camino. Sin embargo, no solo mostramos el camino, al predicarlo, al vivirlo, también estamos señalando otra luz, dice en el Salmo 119:105, “Lámpara es a mis pies Tu Palabra y lumbrera a mi camino” Sin esa luz con toda seguridad caeremos en un pozo, pero con ella, sabremos qué camino tomar. Y la iglesia de Cristo, como la luz del mundo, trae luz hablando las palabras de la Escritura. Eso es en lo que debemos ser intencionales, en mostrar la luz que está en la Palabra de Dios.
Por último, nuestra comunión continua unos con otros también es una forma de luz, 1 Juan 1:7 dice "Si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado". Así que nuestra comunión unos con otros es una forma de luz. Cuando como iglesia nos esforzamos en ser de un mismo sentir, en amarnos los unos a los otros esa convivencia evidencia que somos de Cristo. Porque la luz no solo muestra el camino, también hace visible la belleza. Entonces lo que hace la luz del mundo, es decir los cristianos, es tomar el carácter de Dios y darlo a conocer a la gente. Permitimos que nuestra luz brille para que la gente pueda a través de nuestras buenas obras ver y alabar a nuestro Padre celestial. Conocen a Dios viéndonos a nosotros: ven Su compasión en la forma en que ministramos a los necesitados, ven Su paciencia en la manera en que soportamos a personas difíciles. Ven Su santidad en la forma en que mortificamos al pecado y en la forma en que caminamos por este mundo con la firme resolución de no mancharnos deliberadamente, es decir, nos esforzamos en no pecar intencionalmente.
Dice en 1 Pedro 2:9: «Ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable» En otras palabras, al vivir esta vida hablando de Dios e imitando a Jesucristo, le enseñamos cómo es Dios a un mundo que no lo conoce.
Oración: Señor, pudiendo llevarnos al cielo tan prono nos salvaste a Ti te plació mantenernos aquí en la tierra para ser luz del mundo que tanta necesidad tiene de Ti, por ello te pedimos que Tus obras brillen en nosotros para que otros vean Tu amor, se acerquen a Ti y te glorifiquen. Guíanos para caminar en verdad, practicar la santidad y mantenernos en unidad, para que nuestra comunión testifique de Tu gracia y Tu poder. Que Tu Palabra sea lámpara a nuestros pies y que, al seguir a Jesús, seamos señales vivas de Tu reino, hasta que todos conozcan al Único Dios Verdadero, creador y sustentador de todo lo creado. Amén
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Amén.