¿Hubo algún cambio en ti?

Publicado el 17 de junio de 2026, 1:59

“Cuando Jesús terminó de decir estas cosas, la multitud se asombró de Su enseñanza, pues les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus maestros de la ley” Mateo 7:28-29

La autoridad de Jesucristo nos obliga a esta parte del evangelio mirarnos cara a cara con la pregunta más importante de nuestra existencia: ¿Cuál es tu relación real con Él? ¿Has entrado verdaderamente por la puerta estrecha o sigues observándola desde afuera? ¿Has elegido a Cristo como el fundamento sólido de tu casa, o sigues edificando sobre la arena movediza de tus propias opiniones? Para saberlo, no mires tus intenciones; examina tu obediencia. Dime, ¿eres un mendigo espiritual hoy? ¿Has cambiado tu relación con el mundo tras escuchar que eres la sal y la luz de la tierra? Si descubriste que tu mano derecha te hacía pecar, ¿estás cortando de raíz ese patrón de maldad o simplemente decidiste ignorarlo? El Sermón del Monte no fue dado para entretenernos, sino para desarmarnos.

Mírate en el espejo de Sus mandamientos: ¿Te descubres hoy más manso y humilde cuando alguien te ofende, o sigue brotando esa misma víbora de orgullo desde tu interior? ¿Estás atesorando en el cielo o sigues acumulando riquezas que la polilla destruirá en la tierra? ¿Ha cambiado tu vida de oración tras aprender el Padrenuestro? Si antes vivías consumido por la ansiedad, ¿estás descansando ahora en la provisión del Padre o has desarrollado la peligrosa habilidad de escuchar un sermón y no hacer nada al respecto? Jesús no te pregunta hoy si eres perfecto en esas áreas. Lo que el Rey te está preguntando es si hubo un cambio, si hubo un movimiento, si hubo una aplicación específica que pusiste en práctica al escuchar Su voz.

Recuerdas el desafío práctico que pusimos en tus manos hace unas semanas: tomar las listas de virtudes de Gálatas 5 y Segunda de Pedro 1, e ir con tu cónyuge o con un hermano espiritualmente maduro, y tener la humildad de preguntarle: «¿En cuál de estos rasgos crees que necesito crecer más?». El plan era aceptar su respuesta, comenzar a orar por esa cualidad todos los días durante un año, y ofrecerte a orar también por el crecimiento de tu hermano. ¿Lo hiciste? Si consideras que esa aplicación no funciona para ti, está bien; inventa tu propia vía para pedir, buscar y llamar, pero asegúrate de que sea fiel a la Escritura y que te guíe a una verdadera comunión real. La clave es que Jesús no pretendía que Sus palabras cayeran al suelo inútiles; Su propósito eterno es transformar radicalmente nuestros corazones y nuestras vidas.

El infierno es real, así lo dice Jesús. El cielo es real, así lo dice Jesús. Y el Día del Juicio se acerca con una velocidad ineludible, así lo dice Jesús. Prepárate hoy. Asegúrate de haber cruzado el torniquete de la puerta estrecha y de estar transitando por el camino angosto. Si al evaluar tu vida te das cuenta de que no hay fruto, de que fuiste bautizado hace mucho, pero tu corazón sigue endurecido e separado de Dios, hoy te digo: detente. El camino de la salvación sigue abierto para ti. Reconócete como un mendigo espiritual, entrega tu vida a Cristo como tú Señor y Salvador, y comienza hoy mismo a construir una casa sobre la Roca que permanecerá firme y gloriosa en el Día del Juicio.

Oración: Señor Jesús, terminamos este estudio rindiéndonos ante Tu majestad y Tu autoridad soberana. Te pedimos perdón por las veces que hemos sido oidores olvidadizos y por haber dejado que Tus palabras cayeran al suelo sin producir fruto en nosotros. Líbranos del autoengaño y de la falsa seguridad religiosa. Danos un corazón que no busque complacer al mundo, sino obedecer al Rey. Transfórmanos por Tu Espíritu, afirma nuestros pasos sobre la Roca de Tu Palabra y concédenos la seguridad de pertenecer a Tu Reino por la eternidad. Amén.

Para tu estudio personal:

  1. ¿Eres un mendigo espiritual hoy? ¿Sigues reconociendo tu total necesidad de la gracia de Dios a diario, o has vuelto a confiar en tu buena conducta y madurez personal?
  2. ¿Qué hiciste con tu pecado esta semana? Si identificaste un hábito o pensamiento que te aleja de Dios, ¿tomaste la decisión radical de "cortarlo", o decidiste ignorarlo esperando que desaparezca solo?
  3. ¿En qué cimiento descansan tus pies hoy? Si hoy terminara tu vida terrenal, ¿tu seguridad estaría puesta en lo que tú has hecho para Jesús, o en lo que Jesús ya hizo y produce en ti?
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Comentarios

Shirley García
hace 9 horas

Amén. 🙏🙏🙏

Yamileth
hace 8 horas

Amén 🙏🏼