“Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas. Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas, el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar Su cabeza” Mateo 8:19-20
El movimiento moderno de crecimiento de la iglesia defiende con fuerza una perspectiva llamada "Sensibilidad al Buscador espiritual". Esta filosofía busca expandir las congregaciones estudiando la ciencia de lo que hace que una iglesia crezca numéricamente. Con este enfoque, sin embargo, se vuelve casi imposible discernir la diferencia entre una verdadera iglesia y una simple multitud, pues se termina apelando a sensibilidades no regeneradas. Bajo este modelo, la apariencia física, los edificios de vanguardia y la comodidad terrenal se vuelven primordiales. El objetivo constante es el placer: placer visual con santuarios atractivos, placer auditivo con música diseñada para deleitar el oído y placer relacional con personas entrenadas para que te sientas cómodo y para nada ofendido. Se busca, sobre todo, un placer para el corazón; mensajes relevantes y motivacionales para que el asistente abandone la congregación sintiéndose bien consigo mismo y con su estilo de vida en cada oportunidad en que se congregue. Esa es la fórmula moderna de la evangelización: ser iglesias sensibles a los gustos de quien buscan.
Pero primero debemos preguntarnos: ¿Cómo describe la Biblia a alguien que en verdad está buscando? La cultura nos dice que es alguien con un interés superficial en las cosas espirituales, alguien que podría acercarse con entusiasmo y apresuradamente decir: «Te seguiré a dondequiera que vayas». Sin embargo, eso no es lo que dice la Escritura. Romanos 3 es tajante al declarar: no hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, y concluye con una verdad incómoda: «No hay quien busque a Dios; todos se desviaron». Por naturaleza, nadie busca al Creador. Entonces, si alguien muestra un deseo genuino por Cristo, la explicación no está en su buena disposición, sino en la gracia soberana que le atrae irresistiblemente. Jesús lo dejó claro en Juan 6:44 «Ninguno puede venir a Mí, si el Padre que me envió no le trajere». Un verdadero buscador es aquel a quien el Padre está atrayendo hacia un compromiso total y radical con Cristo, de la manera en que el Rey realmente exige ser seguido.
Entonces ¿Qué significa la "sensibilidad al buscador" para el mundo? Significa filtrar todo lo que pueda causar incomodidad o hacer que las personas se alejen. Se censura cualquier mención directa del pecado, la convicción, la ira santa, el juicio o el infierno. Se eliminan los aspectos ofensivos del mensaje de la cruz: la sangre, las espinas, las llagas, la puerta estrecha y el costo del discipulado, se maquilla el Evangelio para que el hombre natural no se sienta perturbado. La pregunta es ¿Fue este el enfoque de Jesús? De ninguna manera. La sensibilidad de Cristo hacia el pecador nunca consistió en aumentar su comodidad, sino en llegar a la raíz de su corazón. Pensemos en el joven rico que se acercó como un buscador ejemplar preguntando cómo obtener la vida eterna. Jesús, lejos de suavizar las demandas para agregarlo a Sus filas, Él le dijo: «Una cosa te falta: vende todo lo que tienes, dalo a los pobres... y ven, sígueme». Cristo puso el dedo exactamente sobre el ídolo que lo apartaba de la salvación, provocando que el joven se marchara triste. Con toda seguridad que esta acción de Jesús en esta época esto provocaría una reprensión de un consultor de marketing eclesiástico: «Tus milagros son excelentes, pero esto fue un error de relaciones públicas; era un hombre rico, joven y con influencia, debiste ser más flexible». Lo cierto es que ni en el año 30 ni estos días Jesús está buscando cumplir las expectativas del mercado; todo lo contrario, Él vino a buscar discípulos dispuestos a morir a sí mismos para vivir en la Verdad.
Oración: Amado Dios, te damos gracias porque Tu Evangelio no se dobla ante los gustos de nuestra carne ni busca agradar a nuestro orgullo. Te pedimos perdón por las veces que hemos preferido una fe cómoda, ligera y entretenida, huyendo de la confrontación con Tu santidad. Danos pastores y maestros valientes que no filtren Tu Palabra por temor a ofender al hombre. Atrae a nuestras iglesias locales aquellos verdaderos buscadores mediante el poder de Tu Espíritu, y concédenos la gracia de un discipulado real que abraza la cruz y se rinde por completo a Tu soberanía. Amén
Para tu estudio personal:
- Al evaluar las razones por las que asistes a tu iglesia local qué estás priorizando, ¿la comodidad del lugar, la música, los mensajes que te hacen sentir bien? o ¿buscas un lugar donde la Palabra de Dios confronte tu pecado y te impulse a la madurez?
- Recordando que nadie busca a Dios por iniciativa propia, ¿puedes ver en tu vida un deseo real por someterte al señorío de Cristo, o tu interés en la religión es solo para resolver tus problemas terrenales y obtener beneficios personales?
- Si Jesús examinara hoy tu corazón y te pidiera que entregaras aquello que consideras tu mayor seguridad o tu posesión más valiosa (tu carrera, tu dinero, tu reputación o una relación) para seguirle a Él, ¿te marcharías triste como aquel joven, o lo soltarías con el gozo de haber hallado la perla de gran precio?
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