“Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas” Mateo 8:19
Cuando nos acercamos a los caminos de Dios, a menudo olvidamos que Sus pensamientos son infinitamente más elevados que los nuestros. Nuestra lógica humana nos dice que si una persona influyente, respetada y con recursos muestra intereses en la fe y particularmente en nuestra iglesia local, deberíamos facilitarle el camino y suavizar las demandas para no perderla. Pero el enfoque que adopta Jesús para tratar con este tipo de buscadores sacude por completo cualquier estrategia humana de relaciones públicas.
Mateo nos presenta en el pasaje que estamos analizando dos tipos de buscadores, hoy nos enfocaremos en el primero de ellos: un maestro de la ley, también conocido como escriba. Para comprender el impacto de su aparición, debemos notar que este hombre pertenecía a las esferas más cómodas, educadas y respetadas de la sociedad judía. En un tiempo donde no existían las imprentas, los escribas dedicaban su vida entera a copiar meticulosamente cada letra de las Escrituras a mano para abastecer a las sinagogas. Eran los eruditos y los teólogos de la época, y por lo general, formaban parte de la élite adinerada. A lo largo del Evangelio de Mateo, vemos que los maestros de la ley eran los enemigos acérrimos de Jesús, aquellos que buscaban constantemente atraparlo en Sus palabras. Pero este hombre era la excepción. Él estaba genuinamente interesado en Cristo. Se acerca al Maestro y le entrega lo que podríamos llamar un cheque en blanco, es decir, una declaración de lealtad incondicional: «Maestro, te seguiré adondequiera que vayas». ¡Qué oportunidad dorada para cualquier líder que buscara expandir su movimiento!
Sin embargo, la respuesta de Jesús en el versículo 20 es una confrontación profunda: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas, el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza». ¿Estaba Jesús rechazando el entusiasmo de este escriba? En absoluto. Lo que el Señor estaba haciendo era prepararlo para la cruda realidad terrenal que le espera a un verdadero discípulo. Le estaba diciendo que el camino no iba a ser una serie ininterrumpida de milagros, celebraciones y gloria política ascendente hasta tomar el trono en Israel. La comodidad física y el estatus terrenal no formaban parte del futuro de Jesús, y si el escriba decidía seguirle, tampoco estarían en el suyo. Pensemos en la paradoja que esto representa. Solo dos capítulos atrás, en el Sermón del Monte, Jesús ordenó no afanarnos por lo que Él llamó añadiduras, usando como ejemplo a las aves del cielo a quienes el Padre alimenta por encima de su valor. Y de repente, aquí dice que los zorros y las aves tienen una vida terrenal más estable y segura que Él. Es un desafío directo a la mente carnal. Lo más misterioso de este pasaje es que Mateo no nos da una respuesta. No sabemos si el escriba firmó el cheque, si asumió el costo y caminó junto a Jesús, o si dio la vuelta entristecido al ver que perdería su comodidad. Pero ese silencio es intencional. La historia no quedó registrada para ese escriba, quedó registrada para nosotros. Hoy Jesús nos mira a través de estos versículos y nos lanza la misma pregunta: «En este mundo no te prometo comodidades, aplausos ni seguridad material; ¿me seguirás de todos modos?».
Oración: Señor Jesús, te confesamos que a menudo nos acercamos a Ti buscando que soluciones nuestra comodidad terrenal y bendigas nuestros planes de estabilidad en este mundo. Perdónanos por nuestro entusiasmo superficial y por querer entregarte un discipulado condicionado a nuestras comodidades. Danos la madurez para entender que seguirte implica estar dispuestos a perder el estatus y la seguridad que el mundo ofrece. Que Tu presencia nos sea suficiente, aun cuando el camino sea estrecho y no tengamos dónde recostar la cabeza. Amén
Para tu estudio personal:
- Cuando le dices a Dios en tus oraciones que estás dispuesto a hacer Su voluntad, ¿lo dices de corazón, o en secreto has puesto condiciones como: "te seguiré siempre y cuando no afectes mis finanzas, mi comodidad o mi reputación"?
- El escriba tuvo que considerar dejar su posición de respeto en la alta sociedad judía para unirse a un grupo itinerante y rechazado. Si tu obediencia a la Biblia te cuesta la aceptación o el respeto en tu círculo social o laboral, ¿estás dispuesto a asumir esa pérdida?
- Jesús te ha presentado el costo real de seguirle, la necesidad de morir a tu independencia y de buscar primero Su Reino. Ante la advertencia de que este camino no promete lujos terrenales, ¿darás el paso al frente en obediencia o te retirarás en silencio hacia la comodidad de la arena?
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