“Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas, el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar Su cabeza... Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos” Mateo 8:20, 22
¿Qué tipo de vida esperas realmente como cristiano? ¿Cómo imaginas que serán los años que te quedan en esta tierra siguiendo a Jesús? El evangelio de la prosperidad nos ha vendido la idea errónea de que Cristo ha venido a nuestra vida para "mejorarla" en términos terrenales. Para entender el peligro de esta mentalidad, piensa en esta analogía: imagina que estás en un avión y la azafata te ofrece un paracaídas diciendo: «Póngaselo, mejorará su vuelo; hará que cada momento de este viaje sea más placentero». Suena bien, así que te lo pones. Pero al hacerlo el espacio en el que estás sentado se reduce drásticamente y el paracaídas te empuja incómodamente hacia adelante… es un vuelo largo, comer se hace incómodo y, para colmo, notas que nadie más lo lleva. Los demás pasajeros te miran con extrañeza y con cierta burla… al final, no es cierto que el paracaídas está mejorando tu comodidad, sino que está empeorando y terminas deshaciéndote de él. Pero supongamos que la azafata se acerca con una urgencia real y te dice: «Colócate este paracaídas ahora mismo porque tenemos graves fallas mecánicas y en diez minutos el avión se va a estrellar». ¿Le darías importancia a la incomodidad de estar inclinado y apretado en el asiento? ¿Te importaría si los demás se burlan? Por supuesto que no. Tu única prioridad sería sobrevivir a la catástrofe que viene.
Bueno, esta es la diferencia entre predicar un evangelio de ofertas y predicar el Evangelio verdadero con el peso de la Ley. Cuando comprendes que el Día del Juicio se acerca, que la ira de Dios es real y que no puedes sobrevivir a menos que poseas una justicia perfecta, y Jesús se te presenta diciendo: «Yo te daré mi justicia y quitaré tus pecados, pero en el camino tendrás aflicciones», tú te aferras a Él. No te quitarás ese paracaídas por nada del mundo; soportarás la incomodidad de tu carne porque sabes que aferrarte al señorío de Cristo es lo que te librará del lago de fuego eterno. Por esto, necesitamos con urgencia una nueva definición de lo que significa la "vida abundante". Jesús nunca la planteó como un sinónimo de comodidad material. Para Cristo, la vida abundante se veía así: «No tengo dónde recostar Mi cabeza, las zorras tienen mejores madrigueras que Yo, pero no importa, porque estoy en el centro absoluto de la voluntad de mi Padre». Su alimento no eran los lujos de este siglo, sino hacer la voluntad del que lo envió y terminar Su obra. La abundancia del Reino no consiste en tener una vida libre de conflictos, sino en el fruto eterno que se produce cuando glorificamos a Dios haciendo Su voluntad.
Lo verdaderamente dulce, abundante y satisfactorio es conocerle a Él. Cuando tu cimiento es el conocimiento íntimo de Dios, eres capaz de cantar alabanzas en la prisión a la medianoche, tal como lo hicieron Pablo y Silas. No te sorprendes ni te amargas cuando llegan las pruebas, las burlas de tu familia o la estrechez económica, porque sabes perfectamente que eso es exactamente lo que el Maestro te advirtió que pasaría en el camino angosto. La vida abundante no es tener una carrera cómoda sin dificultades; es la seguridad inquebrantable de que, pase lo que pase en el viaje, vas seguro en los brazos del Salvador hacia un destino de gloria eterna.
Oración: Señor Dios, te pedimos perdón por haber buscado a Cristo solo como un accesorio para mejorar nuestra comodidad y éxito en este mundo. Confiamos en Tu diagnóstico: estamos perdidos sin Tu gracia y merecemos Tu justo juicio. Gracias por vestirnos con la justicia perfecta de Tu Hijo. Danos la madurez para abrazar el paracaídas de la fe, sin importar las incomodidades, las pruebas o el rechazo que suframos en esta tierra. Que nuestra única definición de abundancia sea conocerte y permanecer en el centro de Tu perfecta voluntad. Amén
Para tu estudio personal:
- Examina por qué decidiste seguir a Jesús, ¿lo hiciste buscando un "potenciador de vida" que hiciera tus planes más agradables, o viniste con el terror de un pecador que sabe que necesita ser rescatado del juicio venidero?
- Qué provoca en ti las críticas de tu familia, la estrechez económica o el rechazo de tu círculo social por causa de tu fe, ¿te dan ganas de "quitarte el paracaídas" y volver a la comodidad del camino ancho, o permaneces firme valorando tu salvación por encima de todo?
- Al evaluar lo que consideras una "buena semana", ¿depende tu gozo de que no hubo problemas en tu hogar y tus finanzas crecieron, o encuentras tu delicia en haber conocido más a Dios a través de Su Palabra y haber caminado en Su voluntad a pesar de la dificultad?
- Si las circunstancias de tu vida cambiaran drásticamente mañana y perdieras las comodidades materiales que hoy disfrutas, ¿tendrías los recursos espirituales de Pablo y Silas para cantar alabanzas en la escasez, sabiendo que Cristo sigue estando en Tu trono?
Añadir comentario
Comentarios
Amén
Amén🙏🏼