La trampa de nuestras costumbres

Publicado el 21 de julio de 2026, 4:06

“Entonces vinieron a Él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y Tus discípulos no ayunan?” Mateo 9:14

¿Alguna vez te has aferrado tanto a una costumbre religiosa que terminas confundiéndola con la voluntad de Dios? Esto es exactamente lo que les pasaba a los fariseos. Ellos constantemente inventaban nuevas reglas humanas. Las establecían como si fueran la ley divina. A esto es a lo que llamamos tradicionalismo. Por ejemplo, la ley de Moisés solo exigía un ayuno al año, en el Día de la Expiación. Pero los fariseos añadieron tantos ayunos que ya lo hacían dos veces por semana. Y no solo eso. Cuando ayunaban, demudaban el rostro. Se ensuciaban para verse demacrados y que todo el mundo notara su sacrificio. Jesús fue muy claro con ellos: «Les aseguro que ya recibieron su recompensa». Jesús es tajante al confrontar tal práctica al decir que hacerlo de este modo es dejar de lado los mandamientos de Dios y aferrarnos a mandamientos de hombres.

El gran peligro del tradicionalismo es que siempre viene acompañado de autoritarismo. Los tradicionalistas se adueñan del control y si tú no sigues sus costumbres, te marginan. Esto es lo que hacían los fariseos, ellos querían que todos bailaran al son que ellos tocaban, pero Jesús no se sometió a sus caprichos. Él sanaba en el día de reposo para romper sus esquemas y enseñarles el verdadero propósito del sábado. Él no cumplía con sus lavados ceremoniales porque la Escritura no decía nada al respecto. Y en este pasaje, vemos que tampoco estuvo dispuesto a unirse a la práctica de un ayuno impuesto por los hombres.

Lo triste es que el tradicionalismo no es exclusivo del pasado y hoy es posible verlo en muchas congregaciones. Por ejemplo, en la Iglesia Católica Romana, la liturgia de la misa se repite de la misma manera en todo el mundo. Aunque cambie el idioma, el rito es idéntico. Evidenciando que son prácticas que se han elevado al nivel de las Escrituras. Pero tengamos cuidado... Los protestantes tropezamos exactamente con la misma piedra. Pensemos por un momento en el famoso "llamado al altar" o en "la oración de fe" al final de las predicaciones. Esta es una práctica que se popularizó apenas en el siglo pasado y que no tiene un mandamiento directo en la Biblia pero que aun así muchos enseñan que es necesario repetirla para ser salvo o peor aún, muchos aseguran la salvación eterna de alguien solo porque repitió esas palabras. Eso también es tradicionalismo.

A veces somos rápidos para criticar las tradiciones de otros trasfondos religiosos. Sin embargo, nuestras iglesias locales están llenas de costumbres propias o importadas de otras congregaciones. Es común en el trasfondo protestante ver que un método funciona en un lugar se quiera imponer en otra iglesia local, olvidando la singularidad de cada congregación… por ello vemos iglesias que son copias idénticas en su forma a otra iglesia local a pesar de que sus trasfondos, necesidades y miembros son distintos. Convertir una estrategia o dirección humana en algo que se repite y se hace obligatorio nos arrastra al mismo error de los fariseos y nos lleva a olvidar lo dicho a través del profeta: “misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos” (Oseas 6:6)

Dios no nos está llamando a seguir un método simplemente porque da resultados visibles. Él nos está llamando a ser sensibles a lo que Él quiere para cada miembro de Su cuerpo, por ello ninguna iglesia local debería intentar ser una copia exacta de otra porque las personas que Dios añade a cada comunidad son diferentes, y sus necesidades espirituales tampoco son idénticas. Dios es un Dios de relación y no de moldes repetitivos.

Oración: Señor y Dios nuestro, hoy te pedimos perdón por las veces en que nuestro corazón se aferra más a los métodos humanos que a Tu verdad eterna. Perdónanos por juzgar a otros basados en nuestras propias costumbres o por intentar encasillar Tu obra en nuestras estructuras. Examina nuestra mente en esta mañana. Límpianos de todo orgullo religioso. Ayúdanos a mantener Tu Palabra como nuestra única autoridad, y que nuestras vidas estén guiadas por una fe viva y sincera, y no por la simple repetición de ritos. Amén.

Para tu estudio personal:

  1. Los fariseos inventaron ayunos para lucir más espirituales ante los demás. Al examinar tus disciplinas espirituales como la oración, la lectura de la Biblia o el servicio, ¿lo haces por amor genuino a Dios o hay una sutil intención de cuidar tu reputación ante los demás?
  2. Piensa en las costumbres o metodologías de tu iglesia local. ¿Hay alguna práctica que no está en la Biblia pero que es defendida con la misma fuerza que un mandamiento divino? ¿Cómo puedes cultivar un corazón más flexible a la obra del Espíritu Santo hoy?
    Valoración: 4.8 estrellas
    5 votos

    Añadir comentario

    Comentarios

    Shirley García
    hace 4 horas

    Amén.

    Yamileth
    hace 31 minutos

    Amén 🙏🏼 amén.