El siervo que atiende a la necesidad

Publicado el 24 de julio de 2026, 3:09

«Mientras Él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante Él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon Tu mano sobre ella, y vivirá» Mateo 9:18

Cuando comparamos los Evangelios, nos encontramos con detalles que parecen no encajar a primera vista. A esto los estudiosos lo llaman el "problema sinóptico". Mateo, Marcos y Lucas nos narran los mismos acontecimientos, pero cada uno lo hace desde una perspectiva ligeramente distinta.

Por ejemplo, la historia de Jairo se encuentra mucho más detallada en Marcos y en Lucas. Si leemos el Evangelio de Lucas, notaremos una pequeña diferencia. Lucas nos dice que cuando Jairo se postró ante Jesús, su única hija de doce años todavía se estaba muriendo. El relato completo nos muestra que la crisis ocurrió por etapas. Mientras Jesús caminaba hacia la casa, llegó un mensajero y le dijo a Jairo: «Tu hija ha muerto. No molestes más al Maestro». Fue en ese momento trágico que Jesús lo miró y le dijo: «No temas; solo cree». ¿Por qué Mateo omite estos detalles intermedios y dice directamente que la niña ya había muerto? Como hemos visto en este estudio, Mateo suele reducir las palabras al narrar los milagros. Su intención no es abrumarnos con descripciones largas, sino presentarnos la mayor cantidad de evidencias posibles sobre el poder absoluto de Jesús. Mateo quiere que veamos Su omnipotencia. Los evangelistas nunca añaden nada que sea falso, pero sí omiten muchos detalles por cuestiones de espacio. El apóstol Juan lo resumió de forma hermosa al final de su libro. Dijo que Jesús hizo tantas cosas que, si se escribieran una por una, el mundo entero no podría contener los libros que se escribirían. Todos los autores de los evangelios tuvieron que condensar la información. Nos encantaría tener cada mínimo detalle de lo que pasó, pero por ahora, es suficiente lo que el Espíritu Santo decidió inspirar.

Pero miremos lo que sí registra Mateo, porque es maravilloso. Jesús estaba recostado a la mesa. Estaba disfrutando del banquete que Su nuevo discípulo le había organizado. Y de repente, Jairo llega y lo interrumpe con un grito de dolor. Se acerca al Maestro y prácticamente le suplica: «Levántate y ven a mi casa». ¿Cómo reacciona Jesús? Él no se molesta por la interrupción. No dice que está ocupado cenando. Jesús se inclina con profunda humildad ante la debilidad y la desesperación de Jairo. Se levanta de la mesa y camina con él. Jesús fue, en el sentido más puro, el siervo de todos. El apóstol Pablo nos describe esta misma actitud en su carta a los Filipenses. Nos recuerda que Jesús, siendo por naturaleza Dios, no se aferró a Sus derechos divinos. Al contrario, se despojó a Sí mismo. Tomó la condición de siervo y se humilló haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Ese es el Salvador al que tú y yo servimos. Jamás ha existido en la historia alguien que haya estado más dispuesto a incomodarse por servir a quienes no merecíamos nada. Tristemente, nosotros no siempre actuamos igual. Cuántas veces nos conducimos de forma egoísta. Pasamos cada demanda de nuestro tiempo por el filtro de nuestra propia comodidad. Pensamos: «¿Me gusta hacer esto? ¿Tengo ganas hoy? ¿Me interrumpe mis planes?». Jesús nunca pensó así, nunca se aferró a algo que fuese Su derecho para colocarlo por encima de lo que era la voluntad de Su Padre: humillarse a Sí mismo y hacerse obediente hasta la muerte… ese también es nuestro llamado, no nos pertenecemos a nosotros mismos, por tanto, nuestras vidas siempre deben estar dispuestas para ser invertidas en todo aquello que traiga mayor gloria a nuestro Señor, aunque no sea lo que más complazca a nuestra carne.

Oración: Señor Jesús, hoy nuestro corazón se conmueve al ver Tu perfecta humildad. Gracias porque no eres un hombre distante al que le molesten nuestras interrupciones, sino un Salvador accesible que se levanta de la mesa para atender nuestro clamor. Te pedimos perdón por nuestro egoísmo diario. Perdónanos por las veces en que cuidamos tanto nuestra comodidad y nuestro tiempo, negándonos a servir a los demás si eso altera nuestros planes. Transforma nuestra mente. Danos esa misma actitud que hubo en Ti. Que aprendamos a despojarnos de nuestros supuestos derechos para convertirnos en verdaderos siervos de Tu Reino. Amén.

Para tu estudio personal:

  1. Jairo interrumpió el momento de descanso y banquete de Jesús. Cuando alguien en tu familia, tu iglesia local o tu comunidad interrumpe tu rutina con una necesidad, ¿cómo suele ser tu reacción interna? ¿Te molestas por la incomodidad o ves allí una oportunidad divina para servir como Jesús lo hizo?
  2. El pasaje nos muestra que los relatos bíblicos se complementan para mostrarnos la gloria de Cristo. Al estudiar las Escrituras, ¿te enfocas más en los debates técnicos y las aparentes contradicciones, o dejas que el texto te lleve a maravillarte por la omnipotencia y el carácter del Salvador?
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