«He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas». Mateo 10:16
Después de todo lo que hemos visto acerca de la misión de los doce, llegamos ahora a unas palabras de Jesús que podrían sorprendernos. Jesús ahora les dice algo que no tiene nada de cómodo: «Yo los envío como a ovejas en medio de lobos». Él no está tratando de convencerlos de que seguirlo será fácil. No les dice que el éxito de su misión estará acompañado siempre de comodidad, reconocimiento o seguridad. Les dice claramente: van a estar rodeados de lobos.
Jesús mismo lo explica en los versículos siguientes: «Tengan cuidado con los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán... por mi causa serán llevados ante gobernadores y reyes». La historia de la Iglesia demuestra que estas palabras no fueron una exageración. Esteban fue apedreado hasta morir mientras proclamaba fielmente a Cristo. Saulo de Tarso estaba allí, aprobando su muerte. Sin embargo, Dios tenía un propósito soberano con Saulo. Aquel perseguidor que estaba allí aprobando la muerte de Esteban se convertiría después en el apóstol Pablo, uno de los mayores proclamadores del Evangelio que la Iglesia ha conocido. No sabemos todo lo que Dios estaba haciendo a través de la muerte de Esteban. No debemos afirmar aquello que la Escritura no afirma. Pero sí sabemos algo: la muerte de Esteban no fue el final de la historia. Dios estaba obrando incluso en medio de una escena que parecía completamente trágica. Y esto nos ayuda a entender algo acerca del sufrimiento cristiano. Cuando Jesús dice: «Los envío como ovejas en medio de lobos», no está perdiendo el control de la situación. Las ovejas siguen perteneciendo al Pastor. Eso es lo que hace tan sorprendente esta imagen. Una oveja no tiene naturalmente ninguna posibilidad frente a un lobo. Jesús no dice: «Los convertiré en lobos más grandes que los que encontrarán». Tampoco dice: «Les quitaré todos los lobos del camino». ¿Por qué? Porque la seguridad del discípulo no consiste en que no existan peligros. Consiste en saber quién lo envía. Y por eso inmediatamente añade: «Sean prudentes como serpientes y sencillos como palomas». Necesitamos las dos cosas, porque prudencia sin sencillez puede convertirse en manipulación, astucia o cobardía. Pero sencillez sin prudencia puede convertirse en ingenuidad.
Nuestra lucha, como dice Pablo, no es contra carne y sangre. Detrás de la oposición visible existe una realidad espiritual mucho más profunda. El maligno utiliza estructuras, autoridades e incluso personas para oponerse al avance del Evangelio, y así ha sido a lo largo de los siglos, hombres y mujeres fieles han tenido que decidir si obedecerían a Cristo, aunque hacerlo tuviera un precio muy alto. Hoy, quizá algunos de nosotros vivimos en lugares donde podemos reunirnos, predicar y hablar públicamente de nuestra fe con relativa libertad. Pero muchos de nuestros hermanos en distintas partes del mundo conocen muy bien lo que significa ser ovejas entre lobos. Y quizá nosotros necesitamos recordar que el llamado de Cristo no es: «Síganme mientras sea cómodo». Ciertamente que no todos seremos llamados al martirio, pero todos somos llamados a la fidelidad. Y hay algo que debemos recordar cuando el costo parece demasiado grande: el Pastor sabe lo que está haciendo con Sus ovejas. Los perseguidores pueden tocar nuestro cuerpo, nuestra reputación o nuestras circunstancias. Pero no pueden separarnos de Cristo. Así que, si alguna vez te encuentras en una situación donde seguir fielmente a Jesús tenga un precio, no pienses que Dios ha perdido el control. Recuerda las palabras de Jesús: «Yo los envío». No vas solo. No estás abandonado. Y no necesitas responder con agresividad ni con temor. Sé prudente como una serpiente. Sé sencillo como una paloma. Y confía en el Pastor que te envió. Porque las ovejas pueden estar rodeadas de lobos, pero los lobos nunca estarán por encima del Pastor.
Oración: Señor Jesús, gracias porque Tú eres nuestro Pastor y porque, aun cuando nos envías a lugares difíciles, nunca nos abandonas. Danos sabiduría para saber cómo hablar, cuándo hablar y cómo comportarnos delante de quienes se oponen al Evangelio. Líbranos de la cobardía, pero también de la imprudencia. Haznos prudentes como serpientes y sencillos como palomas. Danos valor para permanecer fieles cuando seguirte tenga un costo y recuérdanos que nuestra verdadera seguridad no está en nuestras circunstancias, sino en Ti. Sostén a nuestros hermanos que sufren persecución alrededor del mundo y permite que, aun en medio del sufrimiento, el Evangelio siga avanzando. Amén.
Para tu estudio personal:
- ¿En qué situación estás siendo tentado a sacrificar tu fidelidad a Cristo para conservar tu comodidad o la aprobación de otros?
- ¿Cómo puedes ser simultáneamente prudente como una serpiente y sencillo como una paloma en tus conversaciones acerca del Evangelio?
- Lee Hechos 7:54-60. ¿Qué nos enseña la muerte de Esteban acerca de la fidelidad a Cristo en medio del sufrimiento?
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