El Reino avanza por medio de sus mensajeros

Publicado el 23 de septiembre de 2026, 3:27

“El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.” — Mateo 10:40-42

Desde el comienzo del Evangelio de Mateo hemos visto un tema que atraviesa toda la historia: el Reino de los cielos está avanzando. Cuando Jesús comenzó Su ministerio, proclamó: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Y en el centro de ese Reino está Jesucristo, el Rey. Pero Jesús no decidió llevar este mensaje al mundo sin la participación de Sus discípulos. En Mateo 9 encontramos a Jesús contemplando a las multitudes con compasión. Las veía como ovejas que no tenían pastor. Entonces dijo: “La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.”

Y en el capítulo 10 vemos la respuesta a esa oración. Jesús llama a los doce, les da autoridad y los envía a proclamar el mensaje del Reino: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Pero al enviarlos, Jesús también les advierte que el avance del Reino no será sencillo. Habrá rechazo, oposición, persecución y sufrimiento. Los mensajeros serán odiados por causa de Su Nombre. Y, sin embargo, el Rey sigue enviando obreros. Es una imagen extraordinaria: un mundo perdido y necesitado, y un Rey que envía a Sus discípulos para anunciarle el camino de salvación. Mateo 10:40-42 cierra estas instrucciones de Jesús. Y aunque el contexto inmediato son los doce apóstoles, las enseñanzas que encontramos aquí tienen una aplicación mucho más amplia para todos los que formamos parte de la misión del Reino.

En estos tres versículos aparecen tres grandes temas que iremos desarrollando. El primero es la relación entre los mensajeros y el mensaje que llevan. Hay una conexión profunda entre cómo una persona responde al mensajero y cómo responde al mensaje que ese mensajero anuncia. El segundo tema es la diversidad dentro del cuerpo de Cristo. No todos reciben el mismo llamado. No todos cumplen la misma función. Y Jesús deja claro algo maravilloso: ninguna función fiel es insignificante delante de Dios. El tercer tema es la recompensa. Jesús menciona repetidamente la recompensa en estos versículos. Esto nos muestra que Dios ve la fidelidad que muchas veces los hombres no ven. Tal vez nadie conozca tu servicio. Tal vez nadie sepa cuánto has dado, cuánto has orado o cuánto has ayudado. Pero el Rey sí lo sabe. Y eso debe animarnos.

Sin embargo, mientras estudiemos estos versículos, no debemos perder de vista el mensaje que sostiene todo el capítulo. El Reino de los cielos está avanzando. Y nosotros hemos sido llamados a participar en ese avance. Algunos serán enviados a proclamar. Otros sostendrán las manos de quienes proclaman. Algunos viajarán. Otros abrirán las puertas de su casa. Algunos enseñarán públicamente. Otros servirán silenciosamente. Pero todos podemos formar parte de la misión. Porque la pregunta no es si todos tenemos el mismo papel. La pregunta es: ¿estoy siendo fiel al papel que Dios me ha dado? Y detrás de todo está la misma urgencia que encontramos desde el principio: Hay un mundo perdido que necesita escuchar. Y la proclamación sigue siendo la misma: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”

Oración: Señor Jesús, gracias porque nos permites participar en el avance de Tu Reino. Ayúdanos a comprender que no todos tenemos la misma función, pero todos podemos ser fieles. Muéstranos cuál es el lugar que nos has dado y danos disposición para servirte allí con alegría. Que nunca perdamos de vista a las personas que necesitan escuchar el Evangelio. Haznos mensajeros fieles y siervos dispuestos, para que Tu Reino avance y Tu Nombre sea glorificado. Amén.

Para tu estudio personal:

Lee y medita en Mateo 9:35-38 y Mateo 10:40-42.

  1. ¿Qué revela Mateo 9 acerca del corazón de Jesús hacia las personas que necesitan el Evangelio?
  2. ¿Qué papel tengo actualmente en el avance del Reino de Dios?
  3. ¿Estoy valorando solamente los ministerios visibles, o también los pequeños actos de servicio?
  4. ¿Qué oportunidad concreta tengo esta semana para participar en la misión de llevar el Evangelio a otros?
  5. ¿Qué significa para mí recordar que Jesús ve y recompensa aun aquello que otros no ven?

Versículo para memorizar:

“El que a vosotros recibe, a mí me recibe.” — Mateo 10:40

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